Ruta en coche por Croacia de 11 días

¿Te llama la atención Croacia? No lo pienses, te va a encantar. Aunque tiene todo tipo de transporte, visitar Croacia en coche te permitirá llegar a rincones vírgenes a los que no llegan los autobuses ni los trenes.

Es un país precioso y lo tiene todo: paisajes, playas, montaña, mar, fiesta, comida… Si vas recuerda que allí no funciona todavía el euro, sino las kunas.

Parque Nacional Kamenjak, en Premantura
Una de las playas en Kamenjak

Llegar a Croacia en coche

Para ir tienes dos opciones. Tomar un avión a alguna ciudad croata o a Trieste, ciudad italiana limítrofe a la que vuela Ryanair desde diversas ciudades españolas y alquilar allí un coche con el que hacer una ruta en coche por Croacia.

Nosotros decidimos ir en coche desde Valencia. Calculamos gastos y nos salía más barato que ir en avión y alquilar un coche. Para llegar hicimos parada en Niza y en Trieste. Y para volver en Venecia y Cremona.

Para llegar a Croacia en coche hay que pasar primero por los 20 km de Eslovenia que separan Italia y Croacia. Puesto que son países que todavía no forman parte por completo de la UE (o no formaban parte cuando nosotros fuimos) todavía hay que pasar fronteras.

En general es un paso rápido. Simplemente comprueban o ni eso, que los pasaportes coinciden con quien va dentro del coche. Lo malo es la carretera, una nacional de un carril por sentido, en la que circulan todo tipo de vehículos.

Nuestro viaje fue a finales de julio, así que también coincidimos con todos los turistas eslovenos, húngaros, alemanes, italianos y de otros muchos países que optan por Croacia como destino veraniego.

La península de Istria

El primer día decidimos que íbamos a pasarlo en la península de Istria, en el norte del país. Ya teníamos preparada toda la ruta de antemano y reservados los alojamientos. En general, como ahora veremos lo cumplimos casi todo.

La primera parada de nuestra ruta en coche por Croacia, tras casi dos horas desde Trieste, fue el Parque Natural Kamenjak en Premantura. Esta pequeña e increíblemente bella península protegida es un trozo de tierra virgen en la que no se puede edificar ni entrar sin registrar la matrícula del coche. No hay asfalto, hay decenas de caminos de tierra por los que perderse e intentar escoger la mejor opción posible. En realidad todas son buenas, porque hay cientos de calas en las que pasar el día en solitario, disfrutando de paisajes espectaculares y un agua cristalina.

Tras comer y pasar unas horas que jamás quise que terminasen, decidimos marcharnos hacia nuestro lugar de hospedaje. Primero pasamos por Pula, pequeña población que conserva un gran anfiteatro romano. Pula es, además, un gran punto de veraneo. En realidad toda la península de Istria lo es. No nos dimos cuenta hasta llegar allí. Es un lugar que merece un viaje exclusivo.

Rovinj con la torre de la iglesia
Parte histórica de Rovinj vistas desde el puerto

Más tarde llegamos a Rovinj, otra preciosa y coqueta ciudad costera. Nos decidimos por esta ciudad porque conecta con la carretera que al día siguiente debía llevarnos hacia el sur de Croacia. En Rovinj, cenamos, dormimos y visitamos un perfecto centro histórico de piedra, con edificios antiguos y un peñón que sobresale de la tierra en la que hay edificada una iglesia cuyo campanario destaca sobre el resto del municipio.

Krka y Skradinski buk

Al día siguiente nos marchamos al Parque Nacional Krka, donde llegamos unas tres horas después. En función de la temporada, el precio de la entrada es diferente. Por supuesto en verano es más caro, pero vale mucho la pena. Es un lugar donde está permitido bañarse y hay varias rutas a elegir, de más o menos tiempo caminando. También hay varias entradas. Nosotros escogimos la de Skradin.

Hay que estacionar, comprar la entrada y dirigirse a uno de los barcos, con salidas cada hora, que nos llevará al lugar de inicio. Es una zona rodeadas de bosques, difícilmente accesible. Así que en la ruta en coche por Croacia también es necesario el barco.

Mi recomendación es que si tienes tiempo, llegues al parque por otra de las entradas y visites, al menos, la isla de Visovac. En la web tienen toda la información.

Palacio del Diocleciano en Split
Palacio del Diocleciano por la noche

Split, antes de las islas

Después de Krka nos fuimos a Split, a 80 km. Split es la segunda ciudad más importante de Croacia. La entrada a la ciudad no es muy bonita, más bien todo lo contrario. Parece un lugar sucio y no muy bien cuidado, pero sólo es una apariencia. El centro histórico de Split es uno de los más hermosos de Europa.

Allí pasamos la tarde, cenamos y pasamos la noche. Es difícil encontrar aparcamiento en el centro, que es Patrimonio de la Humanidad desde 1979, donde el Palacio de Diocleciano resalta sobre todo lo demás. Más allá del centro histórico, Split es un importante puerto, desde donde salen casi todas las rutas que llevan a las islas croatas y a Italia.

Nuestro siguiente destino fue Supetar, puerto de entrada a la isla de Brač. Para llegar hasta allí hay que ir con ferri. Se puede ir con coche y no es caro. Aquí explico todo lo que necesitas saber sobre los ferris de Croacia.

Llegados a Supetar, salimos del ferri en dirección a Bol, justo en la otra parte de la isla. Hay que atravesarla prácticamente toda para, unos 40 minutos más tarde, llegar a Bol. En realidad este municipio no tendría nada de especial, exceptuando un bonito paseo marítimo, sino fuese porque en su término se encuentra la espectacular playa Zlatni Rat.

La playa Zlatni Rat desde la colina
Lado derecho de la playa de Zlatni Rat

Viaje a Dubrovnik

Nuestro siguiente destino fue Dubrovnik. Salimos muy pronto porque queríamos llegar al escenario más conocido de Game of Thrones antes de mediodía. Puedes cruzar a la península con el ferry que lleva a Makarska, que tarda solo 20 minutos.

La carretera hasta Dubronkik

Hasta ahora las carreteras de Croacia fueron buenas, pero a partir de Makarska todo cambia. Ya no hay autopistas y pasamos a circular por una carretera nacional, que bordea el mar y de un carril por sentido.

Así que, con toda la paciencia del mundo, atravesamos toda la costa croata hacia el sur. Otra de las curiosidades de este viaje es que Bosnia tiene un pedacito de tierra para conectar con el mar, pero parte Croacia en dos. Así que para llegar a Dubrovnik antes hay que pasar la frontera tras superar una interminable cola. En los veinte minutos que estuvimos en Bosnia pudimos comprobar que la diferencia de vida con Croacia es abismal.

Al llegar de nuevo a Croacia hay que pasar otra vez la frontera, aunque esta vez es más rápido. Después para llegar a Dubrovnik atravesamos la zona donde atracan los cruceros y cruzamos un majestuoso puente blanco.

Vista de los tejados de Dubrovnik
Vista de los tejados de Dubrovnik

Dubrovnik es muy pequeña

La gente suele pensar que es una ciudad grande, pero no. Fue una ciudad importante hace siglos, pero actualmente es tan sólo un gran punto de turismo, el mayor de Croacia.

En mi opinión es una ciudad preciosa, pero que sólo vive del turismo, el mismo que probablemente masifica el centro amurallado y obligará, en algún momento, a que sus residentes comiencen a protestar. Mientras tanto, Dubrovnik es una ciudad de cuento, que se puede disfrutar caminando, desde lo alto de la muralla o desde las playas que tiene justo enfrente. Puedes leer más sobre Dubrovnik en el enlace anterior.

Tras pasar muchísimo calor, decidimos irnos a la playa de Banje para terminar de acabar el día, relajados, con la mejor vista al frente. Por la noche volvimos al centro para pasear y ver las murallas iluminadas.

Después de Dubrovnik, desandamos nuestros pasos hasta Drvenik, un pequeño pueblo costero, próximo a Makarska desde el que embarcar rumbo a la isla de Hvar y así continuar la ruta en coche por Croacia en la mejor isla de todas.

Un paraíso llamado Hvar

Las maravillosas islas de Croacia
Vista del mar desde una de las Pakleni en Hvar

Hvar fue una de las más gratas sorpresas que jamás me he llevado en unas vacaciones. Croacia entera es increíble, pero sin duda, su mayor valor es esta isla. Aquí el tiempo adquiere otra dimensión, el mar es hipnotizante y la belleza de sus playas es difícilmente descriptible.

Como ya te habrás dado cuenta, nuestro ritmo de movimiento en Croacia fue elevado. La ruta en coche por Croacia puede ser agobiante si quieres llegar a todo. Recomiendo tenerlo bien planificado. Fuimos de un lado a otro, tratando de conocerlo todo. Esto tiene sus inconvenientes pero te aseguro que no hace falta pasar más de un día en cada lugar, a no ser que lo que quieras sea relax absoluto.

En vacaciones nos gusta tener unos días para conocer un sitio nuevo y otros de descanso. Nuestros días de descanso, en esta ocasión, fueron en Hvar. Fue el único lugar donde pasamos más de una noche y de haberlo sabido, lo habríamos alargado. De verdad, si todavía no has hecho clic en el enlace al post sobre esta isla, házlo ya, no sabes lo que te estás perdiendo.

En Hvar comimos de maravilla y disfrutamos de unas playas excelentes, de primer nivel mundial. Nos fuimos de allí sabiendo que teníamos que volver. Madrugamos para llegar pronto al puerto de Stari Grad, donde tomamos el ferri a Split. El trayecto en el barco es el más largo de todos: una hora y media.

Rumbo a Zadar

Split nos recibió y nos vio partir de inmediato camino al norte del país. Nuestro destino final fue Zadar, pero antes quisimos pasar por varias localizaciones destacadas de Croacia.

Seguramente, si buscas información sobre Croacia, verás que se habla mucho de Trogir. Es un pueblo muy bonito, a unos 40 km de Split, pero infestada de turistas, sin aparcamiento gratuito y una carretera con un tráfico horrible.

En Trogir, aparcamos, caminamos como pudimos, dimos una vuelta al pueblo y nos volvimos al coche. Se puede ver poco, porque todos los restaurantes tiene terrazas con toldos, así que o subes a la altura de los toldos o no verás las fachadas de piedra.

De allí salimos muy decepcionados y con hambre. El próximo destino fue Primosten, un pequeño pueblecito que encontré en Internet por casualidad. Me llamó la atención que está construido sobre un peñón saliente en el mar. Fue todo todo un acierto y una parada que añadir a la ruta en coche por Croacia.

Primosten es tranquilo, limpio, bonito y tiene unas playas… Esta parte de Croacia forma parte de la región de Sibenik, una de las más turísticas. Nos costó aparcar, porque en este país parece imposible hacerlo sin pagar. Fue una pena no tener más tiempo porque nos encantó.

Y de Zadar a Plitvice

Juego de luces al caer la noche en Zadar
La lámpara solar de Zadar

De allí salimos hacia Zadar y llegamos a falta de una hora para el anochecer. Zadar es una de las poblaciones turísticas más conocidas del país. Ryanair ya tiene algunas rutas desde aquí a ciudades españolas. Esta ciudad es más grande que las anteriores. Tiene un centro histórico pequeño y muy bien cuidado. Nosotros nos hospedamos en un apartamento desde el que sólo teníamos que cruzar un puente para llegar al centro.

En Zadar hay muchas actividades que hacer. Hay excursiones náuticas, una gran zona de hostelería y se puede llegar en ferri a las islas de Kornati, Otok y Ugljan. Es un buen sitio para desconectar, ya que está tan masificado como otros lugares. Como nota curiosa, tiene el único órgano de mar que existe en Europa y uno de los mejores atardeceres del mundo.

Decenas de personas se reúnen en el borde del muelle para ver marcharse el sol, algunos saltan al agua y otros sólo hacen fotos. Mientras el sol baja, una lámpara solar construída en el sol va tomando color, sus luces se encienden según va llegando la noche y los niños se divierten.

Lagos de Plitvice

Al día siguiente nos marchamos temprano hacia el interior de Croacia, hacia los lagos de Plitvice, un espectacular parque nacional lleno de naturaleza y al que nos costó llegar más de lo esperado tras un camino serpenteante entre pequeños pueblos y montañas.

Agua cristalina y naturaleza en Plitvice
Una de las muchas cascadas del parque Plitvice

No sé si el GPS se mareó pero el camino se hizo eterno, aunque es bonito. En Plitvice coincidimos con mucha gente. Tuvimos que hacer algo de cola para comprar las entradas. Dentro puedes elegir entre varios caminos, unos más cortos y otros más largos. Nosotros escogimos el corto porque fuimos con niña.

El parque es increíble. Se podrían pasar horas ahí dentro y uno no se cansaría de asombrarse. Hay que tomárselo con calma. Es un sitio para admirar y relajarse.

Nos marchamos de Plitvice iniciada la tarde y, con pena nos despedimos de Croacia para poner rumbo a Venecia, nuestra primera escala antes de volver a casa y poner punto y final a la ruta en coche por Croacia. Ahí pasamos una noche que disfrutamos como niños.

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