La elegante Salzburgo: qué ver y cómo llegar

Salzburgo es la cuarta ciudad más grande de Austria, localizada en una región montañosa y partida en dos por el paso del río Salzach.

Lo que más nos impresionó de la ciudad fueron los dos imponentes montes que la rodean, el Mönchsberg y el Kapuzinerberg, que cumplen también la función de pulmón verde. Además, ese día estaba prevista una pequeña tormenta que comenzó justo tras entrar en nuestro alojamiento, cuyo balcón con vistas al río nos dio acceso privilegiado a los rayos y nubarrones sobre el centro de Salzburgo.

Esta ciudad tiene fama de no ser barata y la realidad es que no lo es. Alojarse es bastante caro. Nosotros optamos por el Eco Suite Hostel, a 18 minutos andando de la estación, pero ubicado en una tranquila zona residencial.

Desde aquí nos movimos hasta el centro con el autobús 111. No puedo más que felicitar a los gestores del tranporte público de Salzburgo, es realmente impresionante su eficacia.

Volviendo a la ciudad, en un día puede que te de tiempo a ver casi todo. Salzburgo es pequeña y lo más destacado está cerca.

Los imperdibles de Salzburgo

En mi opinión, hay tres lugares que no debes perderte en tu visita a la ciudad de Mozart, que son la Getreidegasse, el Palacio de Mirabell y la Fortaleza de Hohensalzburg.

La Getreidegasse

Es la calle comercial más conocida e importante de la ciudad. Está situada en la parte vieja, paralela al río y tiene decenas de tiendas modernas y tradicionales, restaurantes y heladerías. Todos los comercios están obligados a instalar carteles de hierro forjado, que imitan a los de antaño.

Calle Getreidegasse
Carteles de la calle comercial Getreidegasse

Aquí también está ubicada la casa en la que nació Mozart, en el número nueve. Es una vía peatonal particular, con edificiones estrechos y altos, siempre llena de gente. Llama a sacar la cámara de fotos y no dejar de disparar. En el atardecer algunos de los últimos rayos de sol consiguen colarse en la calle y podemos conseguir juegos de luces y contrastes interesantes.

Pasea y disfruta por esta calle única. Hay varios pasajes internos en los edificios que nos llevan a la plaza posterior, la de la Universidad, algunos de ellos con galerías comerciales y restaurantes escondidos.

El palacio de Mirabell

Tiene las mejores vistas de la ciudad vieja. Este monumento fue construído en 1606, como regalo del príncipe-arzobispo Wolf Dietrich a su amada.

La entrada a los jardines es gratuita, se puede pasear con libertad entre los rosales, las fuentes y el laberinto.

Los jardínes del Palacio Mirabell
Los jardínes del Palacio Mirabell

En mitad del jardín del palacio hay una posición desde la que se puede fotografiar parte del jardín, con la fortaleza de Hohensalzburg y las torres de la abadía Petersfriedhof. Si consigues hacerla con la iluminación correcta puede que consigas una de las mejores fotos de tu vida.

En la sala de mármol se realizan bodas y conciertos y en el palacio es ahora la sede de las oficinas de la alcaldía de Salzburgo y del Consejo de la ciudad.

La fortaleza de Hohensalzburg

Yo no soy de subir a los castillos o entrar a los múseos, pero he de reconocer que la visita a la fortaleza me encantó. Me dio otra visión de la ciudad, aprendí mucho sobre Salzburgo y nos regaló unas vistas increíbles. Por suerte tampoco había mucha gente, quizá porque acudimos después de comer.

Esta construcción que domina toda la ciudad, empezó su levantamiento en el año 1077 por mandato del arzobispo Gebhard, pero no fue hasta el año 1500 que adoptó el aspecto actual.

Hasta ese momento se llevaron cabo ampliaciones y mejoras para proteger la fortaleza de los ataques enemigos y jamás pudo ser conquistada.

Vista de Sazlburgo desde la fortaleza
Vista de Sazlburgo desde la fortaleza

A la fortaleza se puede subir a pie o en el funicular. Hay entradas conjuntas para el funicular y la visita, con descuentos según la temporada y la edad. En la entrada del museo tienes taquillas por si necesitas dejar algo, como por ejemplo el coche del bebé, porque es imposible que pase por los estrechos pasillos o suba las escaleras.

A continuación te darán una guía multimedia con la que podrás ir conociendo los entresijos e historia de este lugar. A nuestra hija también le dieron uno y se lo pasó genial. La historia es muy interesante pero las vistas son lo mejor de este lugar. Hay varios emplazamientos idóneos para quedarse un buen rato mirando.

La visita lleva hasta lo alto de la fortaleza y vuelve a bajar hasta una plaza en la que en verano se llevan a cabo conciertos e interpretaciones teatrales.

Otros atractivos de Salzburgo

La Catedral de la ciudad es también digna de visita, es grande y su fachada de mármol. Pero lo mejor de Salzburgo es perderse entre sus calles, pasear, descansar y tomar algo.

En el borde del río hay un paseo con juegos infantiles y césped en el que relajarse o echar una siesta al mediodía. Cuidado con el carril bici, allí es sagrado y no serás bien visto si cruzas sin mirar.

Salzburgo desde el río
Salzburgo desde el río

Mucho ojo cuando llegue la hora de comer o cenar. Como antes he dicho, esta ciudad es cara. Te recomiendo que te prepares un listado de restaurantes con precios económicos para no llevarte ningún susto. Sobre todo no entres en ningún sitio sin mirar primero la carta.

Llegar a Salzburgo

Una de las grandes preguntas cuándo decides visitar Salzburgo es si pasar aquí alguna noche o hacer una visita rápida de un día. Si tu viaje es en invierno te diré que un día no te dará para mucho. Y si es con mejor tiempo, dependerá de tus piernas.

Nosotros viajamos a Salzburgo en tren desde Viena, en un trayecto de aproximadamente dos horas y media. Los transportes austríacos son tan cómodos y el paisaje tan bonito, que el viaje se hace corto. Es sorprendente que en un país tan pequeño el paisaje cambie tanto según te acercas a Salzburgo.

La estación de tren es moderna y está junto con la de autobús, así que puedes enlazar con cualquiera de las líneas que llevan al centro de la ciudad. También se puede ir caminando, se tarda unos quince minutos.

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