Aeropuerto de Gdańsk-Lech Wałęsa, un ejemplo a seguir

En el mundo hay aeropuertos maravillosos y aeropuertos que son un desastre. Los hay pequeños, grandes, inmensos; con entretenimiento o sin entretenimiento; con wifi o sin wifi; con zonas donde tumbarse o asientos incómodos; con vistas a los aviones o con cristales tintados.

Los mejores aeropuertos están en Asia, donde el descanso alcanza las cotas más altas para los sufridos pasajeros. En Europa hay muy buenos aeropuertos, como por ejemplo el de Ámsterdam, pero debido al crecimiento de las aerolíneas ‘low cost’, cada vez es más frecuente viajar desde pequeños aeropuertos sin apenas servicios.

Es por ejemplo el caso de Memmingen, en Munich. En definitiva, hay de todo. Por fortuna cada vez son mejores y de vez en cuando te encuentras con uno que te sorprende para bien.

Es lo que nos pasó con el aeropuerto de Gdansk, al norte de Polonia. Fue totalmente reformado para la Eurocopa de 2012 y, desde entonces ha superado los 2,5 millones de pasajeros anuales.

Es un lugar desconocido para nosotros, pero los europeos del norte lo aprecian y es un frecuentado lugar de vacaciones. El único enlace con España es desde Girona con Ryanair. La polaca LOT y Wizzair son las otras dos aerolíneas con más rutas.

Zona de facturación del aeropuerto Lech-Walesa.
Zona de facturación del aeropuerto Lech-Walesa.

Todo facilidades

El aeropuerto de Gdansk-Lech Wałęsa es el ejemplo de como debería ser cualquier aeropuerto. Es pequeño, sólo dos terminales, pero cuenta con una organización perfecta y un diseño que invita al viajero a relajarse.

Toda la fachada es de cristal. Parece una enorme malla que envuelve el interior. En la zona de facturación hay algunos asientos, lo que es de agradecer, porque ya no suelen verse en los grandes aeropuertos.

Una vez superado el control del equipaje, las puertas de embarque se extienden todas a lo largo de una línea horizontal, frente a la pista, donde se puede ver aterrizar y despegar el resto de aviones.

Cuenta con algunas tiendas y restaurantes, zona infantil, sofás, zona de masajes y cómodas sillas donde esperar la llamada para el embarque. Además, dispone de conexión Wifi gratuita en todo el aeropuerto y un enlace ferroviario con los alrededores. En apenas 15 minutos se llega a la estación central de Gdansk.

Para comodidad de los pasajeros, los billetes pueden comprarse en la máquina del andén o cualquier operario dentro del tren. Es curioso ver como la gente hace cola dentro del vagón para pagar su billete. Los menores de cuatro años no pagan.

Para salir del aeropuerto, tal y como ocurre en el aeropuerto Chopin de Varsovia, sólo debemos seguir las líneas que, en el suelo, nos guían hacia nuestro siguiente destino. Sólo debemos seguir la que nos lleve al tren, al taxi o a nuestro coche.

 

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