Por qué visitar Cracovia

Cracovia es la ciudad más turística de Polonia. La cantidad de servicios dirigidos a turistas, respecto a otras ciudades del país, es abismal. Los motivos te os explico enseguida.

La segunda urbe más importante de Polonia, vive a orillas del río Vístula y fue durante muchos años la capital del país, aunque para muchos sigue siendo el centro artístico y cultural más importante. También es una importante ciudad Erasmus.

Por fortuna, no corrió la misma fortuna que Varsovia y su centro histórico se mantiene como uno de los más hermosos de Europa, gracias a construcciones de estilo gótico, barroco y renacentista. Es además Patrimonio de la Humanidad desde 1978.

En Europa aprendieron antes que en España que las ciudades son para los peatones. Así se rigen en casi todos los países centroeuropeos y no iba a ser menos Cracovia. Es una ciudad muy cómoda para visitar, sin apenas tránsito y con muchas calles peatonales.

Parte de la muralla de Cracovia
Parte de la muralla de Cracovia

Ciudad para caminar

La estación de tren y la de autobuses están una al lado de la otra, apenas a unos cinco minutos caminando del centro. La Stare Miasto, centro histórico en polaco, está rodeada por un tranquilo jardín por el que se puede atravesar la ciudad bajo la sombra, en verano o acabar congelado durante la temporada de nieve.

En la ciudad destacan, sobre el resto, dos edificios: la basílica gótica de Santa María, en la inmensa plaza del Mercado. En esta iglesia cada hora se toca la trompeta desde dos de las ventanas de la torre. Lo hacen músicos profesionales, contratados para ello y con jornadas laborales como las de cualquier otro.

El otro edificio es el Castillo y la catedral en la colina Wawel. Es un lugar lleno de historia, rodeado de jardines y la antigua residencia de la monarquía polaca.

En realidad, Cracovia está llena de recuerdos, calles y edificios que evocan antiguos tiempos en los que la ciudad era capital de una poderosa monarquía. Contrariamente a lo que podría parecer, no es una ciudad saturada por turistas. Hay muchos pero no es Barcelona, por poner un ejemplo.

Interior de la universidad de Cracovia
Interior de la universidad de Cracovia

Es obligatorio perderse entre sus calles, visitar la universidad donde estudió Copérnico y caminar con la mirada puesta en los detalles de los antiguos edificios de los siglos XIV y XV.

Como muchas otras ciudades de esta zona de Europa, Polonia también cuenta con una reciente y trágica historia. A apenas unos kilómetros se encuentra uno de los campos de concentración nazi más grandes, el de Auschwitz y Birkenau. La visita, aunque dura es obligatoria.

La guerra y Cracovia

Los alemanes quisieron borrar cualquier huella polaca e intentaron cambiar los nombres de todas las calles, además de enviar a campos de concentración a casi todos los judíos de la ciudad. Casi todos porque algunos fueron salvados por Oskar Schindler, el famoso empresario de la película La lista de Schindler. Su fábrica está en Cracovia y se puede visitar.

La II Guerra Mundial, aunque dejó a Cracovia sin riquezas, no causó daño material a la ciudad. Cuando los soviéticos llegaron ocuparon la ciudad y, a pesar de la oposición local, Polonia pasó a regirse bajo un gobierno comunista durante 40 años.

Cracovia es también la ciudad de Juan Pablo II, quien para muchos polacos fue uno de los artífices de la marcha de los soviéticos de Polonia. Durante el gobierno de estos, Karol Wojtyła fue un arzobispo de la ciudad con muchos seguidores. Su nombramiento como Papa reavivó la esperanza de los polacos por recuperar su autonomía.

Catedral en la colina de Wawel
Catedral en la colina de Wawel

Cuentan que cada una de las veces que visitó la ciudad siendo Papa, salió al balcón de su habitación para hablar con todos los que allí se agolpaban para verle. En su primera visita a la ciudad, El Vaticano tuvo que negociar ciertos límites con el Gobierno soviético.

Cerca de Cracovia también está la antigua mina de sal Wieliczka, actualmente un centro turístico con restaurante, salones para celebraciones, hoteles, balnearios y visitas dentro de la mina. Las entradas se pueden contratar en la web o de forma presencial, aunque para ello hay que acudir con antelación.

A la hora de comer en Cracovia, te recomiendo alejarte lo máximo posible del centro o al menos de la plaza del Mercado, donde hay algunos buenos restaurantes pero todos más caros.

Encontrarás comida tradicional polaca y muchos lugares de comida italiana. También hay supermercados por todas partes, por si prefieres prepararte algo para picar o comer mientras visitas la ciudad.

 

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