Ruta de los molinos de Castilla-La Mancha

Los antiguos molinos de viento de Castilla-La Mancha, en los que se basa la historia de Don Quijote, siguen en pie en algunas de las localidades que el protagonista de la novela de Cervantes recorría junto con su fiel escudero Sancho Panza.

Esas figuras lejanas, en los altos de las llanuras manchegas, lo cierto es que, a estas alturas, ya no parecen gigantes, pero despiertan un atractivo difícil de describir. Muchos de los que existieron ya no están, algunos han perdido sus aspas y los que mejor se conservan lucen imponentes, pero ahora como monumento, sin trabajo mecánico.

Son varios los municipios que reinvindican ser ese «lugar de La mancha» que Don Quijote cuenta en sus aventura. Algunos dicen que Mota del Cuervo es el lugar del que Cervantes no quería acordarse y lo justifican aclarando que mantenía una mala relación con su entonces alcalde. Sin embargo, los expertos apuestan por Argamasilla de Alba.

La junta de Castilla La-Mancha creó hace años la ruta del Quijote, con la intención de potenciar el turismo en una región que sin los molinos, lamentablemente, estaría ya muerta.

Esta ruta recorre diversas localidades de las provincia de Albacete, Cuenca, Ciudad Real y Toledo. Existen dos versiones de la ruta. Una, la literaria, recorre el camino que hizo el Quijote en la ficción. La otra, la turística, lleva al visitante a aquellos lugares con mayor interés cultural, patrimonial, artístico, paisajístico y gastronómico.

Si tienes interés en la ruta, existe un descargable con toda la información. En este texto sólo encontrarás los sitios donde ver los molinos manchegos.

Lugares donde ver molinos de viento

No todos los molinos de viento que quedan en pie en Castilla-La Mancha son iguales. Todos han pasado por un proceso de rehabilitación que les ha llevado a cambiar de cara. A algunos les han cambiado las aspas, en algunos estas giran y en otros están atrancadas.

Los molinos surgieron por necesidad, ante la falta de agua en la zona decidieron utilizar el viento para moler el trigo. Como podrás ver, actualmente algunos municipios aprovechan muy bien sus molinos, mientras que otros no saben qué hacer con ellos.

Consuegra

Molinos de Consuegra vistos desde el castillo
Molinos de Consuegra vistos desde el castillo

Por número de molinos y paisaje, los de Consuegra son de obligada visita. Esta localidad está a unos 70 kilómetros de Toledo y fue hace siglos escenario de multitud de batallas.

Su posición y el castillo árabe que corona el cerro Calderico fueron cambiando de mano. Pasó por musulmanes, cristianos, sarracenos y franceses durante la Guerra de la Independencia. Fue propiedad de los Austria, aunque nunca se habitó, porque se utilizaba como elemento defensivo. Aquí murió el único hijo varón del Cid Campeador, quien le mandó para luchar contra los musulmanes mientras él ampliaba los dominios del Reino de Aragón en Valencia.

Años después, en el siglo XIX, con el castillo abandonado y destrozado, se construyeron en lo largo del cerro 13 molinos de viento que se utilizaron para convertir el trigo en harina. Actualmente quedan 12 y sus nombres son Alcancía, Bolero, Caballero del Verde Gabán, Cardeño, Chispas, Clavileño, Espartero, Mambrino, Mochilas, Rucio, Sancho y Vista Alegre.

A los molinos de Consuegra puede subirse en coche. Hay varias zonas de aparcamiento en lo alto del cerro, aunque si se trata de un día festivo es posible que no encuentres aparcamiento. También se puede hacer a pie, desde el pueblo o desde el parking de tierra que hay al comienzo de la subida.

El primer molino del camino es Bolero, acondicionado como oficina de turismo y visitable por 1,5 euros. La antigua maquinaria está en perfecto estado y puede visualizarse un vídeo explicativo de todo el proceso de molido del trigo.

Molinos de Consuegra

Desde Bolero, puede subirse al resto de molinos por la carretera o por las rocas. Hay varios senderos de tierra que llevan a cada uno de los molinos. Todos son de color blanco, con su nombre en letras negras. las aspas ya no giran, aunque son como antes, de madera. En general, es evidente el paso del tiempo en ellos, aunque las vistas son impresionantes.

Tras pasar el castillo, la estampa es todavía mejor. Los siguientes 7 molinos se llevan casi todas las fotografías. En mi opinión, el molino de Consuegra con mejor apariencia es el Caballero del Verde Gabán, quizá porque desde 2017 es el primer gastromolino de España. El anterior, Rucio, es una tienda de souvenirs y también puede visitarse.

Las entradas, tanto para visitar el molino como para entrar el castillo, se compran en el molino Bolero. Los menores de 8 años no pagan.

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Uno de los momentos que no puedes perderte de la ruta de los molinos es el atardecer. El de Consuegra es muy bonito. La luz del sol otorga un color magnífico, tanto a los molinos como a la paja seca del cerro. En cuanto cae la noche, los molinos quedan iluminados por focos.

Campo de Criptana

Molinos de Campo de Criptana

Los molinos de Campo de Criptana son de los pocos integrados en la población. Aunque están parcialmente a las afueras del barrio del Albaicín, 3 de ellos están dentro del propio municipio.

También son 3 de los 10 molinos los declarados Bien de Interés Cultural. Son estos los únicos que todavía conservan toda la maquinaria y también los más antiguos, que datan del siglo XVI: Sardinero, Burleta e Infante. Los más modernos (del año 1900) son el Inca Garcilaso, el Cariari, el Vicente Huidobro, el Pilón, el Lagarto, el Culebro y el Poyatos.

En el molino Burleta se realizan moliendas los primeros domingos de cada mes, el molino Culebro es un museo dedicado a Sara Montiel y el molino Poyatos (justo en la bajada al pueblo) es la oficina de turismo.

Los molinos de Campo de Criptana incluidos en la población
Los molinos de Campo de Criptana incluidos en la población

Las exploraciones han cifrado en 30 la cantidad de molinos que algún día hubo en Campo de Criptana. Y los expertos dicen que este fue el lugar en el que Don Quijote cargó contra los gigantes.

Estos molinos están muy bien conservados y son de muy fácil acceso. Desde la entrada del pueblo está señalizado cómo llegar hasta ellos, dando una vuelta para no tener que entrar en el casco histórico. Hay un descampado de tierra al final del camino, pero también se puede atravesar por la carretera adyacente y aparcar (sólo en temporada baja) junto a los restaurantes que acompañan a los molinos.

Por su posicion y ubicación junto a la población, los molinos de Campo de Criptana son de los mejores de esta ruta de molinos.

Alcázar de San Juan

Molinos de Alcázar de San Juan

Desde la carretera que lleva a Campo de Criptana son visibles los molinos de Alcázar de San Juan, que están en su término pero lejos del centro del pueblo. La silueta de estos acompaña, desde el cerro de San Antón, también sorprende a cualquiera que atraviese la autovía hacia Madrid o a la Comunidad Valenciana.

Aunque hubo hasta 19 molinos, sólo quedan cuatro con los nombres Rocinante, Barataria, Fierabrás y Barcelona. Rocinante se utiliza como centro de interpretación del paisaje manchego y en Fierabrás hay una reconstrucción de la maquinaria original del siglo XVI. El ayuntamiento de Alcázar realiza moliendas durante todo el año y avisa en su página web.

Hay un aparcamiento de tierra junto a un merendero, donde se puede dejar el vehículo y subir a pie hasta los molinos. Si no hay demasiada gente también puede llegarse hasta arriba.

Los molinos están ubicados en línea, con una distancia de unos 100 metros entre cada uno. Son muy similares a los de Consuegra y Campo de Criptana, con la fachada de color blanco, puertas de madera y aspas también de madera. Hay un camino de piedra entre ellos.

Mota del Cuervo

Molinos de Mota del Cuervo con las esculturas del Quijote

Los molinos de Mota del Cuervo son de los mejor conservados de toda la ruta. Está ubicados en una pequeña sierra encima del pueblo, a la que se puede subir en coche o por las escaleras que hay al principio del municipio.

A este lugar le llaman el Balcón de la Mancha. En el llano de la sierra hay un gran aparcamiento y siete molinos separados entre sí y con diferentes usos.

Siete de los molinos de construcción moderna. Se reconstruyeron entre la década de los 60 y 70 sobre los cimientos originales. El Zurdo es el único que no es de propiedad municipal (es el que está separado de los demás).

En El Goethe se hace artesanía y en el molino El Piqueras hay un museo manchego. En El Gigante está instalada la oficina de turismo. Los otros son el Irak y el Franz Grillparzer, en honor al poeta austríaco.

Hay tres esculturas de metal que representan al Quijote, a Sancho y a Dulcinea. Como curiosidad, en el molino El Cervantes suena la madera de las aspas cuando sopla el viento. Podría ser una insignificancia si no fuese porque impresiona.

Puerto Lápice

Molinos de Puerto Lápice

Puerto Lápice es una pequeña población de Ciudad Real, cercana a Alcázar de San Juan. Apenas llega a los mil habitantes y tiene una Plaza Mayor curiosa.

A los molinos de Puerto Lápice es un poco más complicado llegar que al resto. Estos están en la sierra La Sierrecilla, detrás del pueblo, y se accede por un camino estrecho y con matorrales. No parece que pase mucha gente habitualmente por allí.

Hay tres molinos y las aspas se mueven. Es toda una novedad, porque en el resto no lo hacen. Sin embargo, tiene su pero y es que son de metal. Debieron cambiarlas para sustituir por deterioro las antiguas. Datan del siglo XIX

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Desde lo alto de la sierra hay unas buenas vistas de la llanura manchega y mucha tranquilidad. Mucho ojo porque, desde el pueblo, el navegador puede enviarte a los molinos por un camino de tierra y piedras que no tiene salida. Quizá hace unas decádas era el camino para llegar a los molinos, o con un tractor, pero con un turismo es imposible acceder. Tampoco con tu SUV ni con el 4×4. No lo intentes. Recuerda, si hay piedras, no es ese el camino.

Para acceder hay que salir del pueblo en dirección a la autovía, pasar la gasolinera y girar a la izquierda por una carretera estrecha. Arriba hay sitio para estacionar, aunque no demasiado.

Herencia

Algunos de los molinos de Herencia

Los molinos de viento de Herencia están al final del pueblo. Se accede a ellos a través de una carretera de tierra después de la última gasolinera.

Hay zona de aparcamiento al lado del primer molino y después de este. No trates de llegar al segundo en coche porque el camino se complica y aparecen piedras más grandes.

Los molinos de Herencia están bastante separados entre sí. Hay 7, que son El Ama, La Sobrina, Dulcinea, Maritones, La Dueña Dolorida, La Duquesa y Teresa Panza. Los tres últimos son los únicos restaurados. Tienen, como los de Puerto Lápice, aspas de metal que se mueven con la fuerza del viento.

Lo mejor es no visitar los molinos de Herencia a las horas de mayor fuerza solar y así disfrutar de un paseo largo por estos. Otra opción es recorrerlos corriendo o en bicicleta.

Tembleque

Uno de los molinos de viento de Tembleque

Tembleque es otro pequeño municipio toledano con una riqueza cultural impresionante, para las dimensiones del mismo. La Plaza Mayor de Tembleque es toda una obra de arte del barroco popular, que data del siglo XVII. Se diseñó para hacer de plaza de toros y ahora sus balcones de madera son el mayor atractivo del pueblo junto a los dos molinos que conserva.

Desde el pueblo, se puede acceder a los molinos atravesando el puente que supera la autovía y subiendo un pequeño camino de tierra. Desde la carretera nacional, el acceso es algo más farragoso, ya que hay caminos cortados que el navegador no reconoce.

Quedan dos molinos y se vislumbra un tercero, que ya no tiene fachada, ni aspas ni techo. Los otros dos están muy bien conservados. El entorno es agradable, puesto que están en medio de campos de trigo. Tras la siega la fotografía es la típica estampa manchega de fajos de trigo con los molinos al fondo.

En Tembleque también hay un precioso palacio sin conservar. Está catalogado como Bien de Interés Cultural, pero una rápido paso con el coche te dejará ver que está más cerca de caer derrumbado.

Belmonte

Molinos de viento de piedra en Belmonte

Esta parte de la ruta de los molinos transcurre por Cuenca. De Belmonte, sobre todo se conoce su espléndido castillo y quizá por ello se olvida o no se sabe que también tiene molinos, y algo diferentes a los anteriores, ya que son de piedra.

Quedan 5 molinos en pie, aunque uno de ellos no tiene aspas. Dos de los molinos están al lado del castillo, se accede a ellos a través de la carretera de tierra que hay a la derecha de la entrada al castillo. Están en medio de campos de cultivo.

Los otros tres, están en la otra parte del pueblo. Se puede llegar hasta ellos en coche, atravesando el pueblo. No están muy bien conservados y el entorno tampoco invita. Lo cierto es que las afueras de Belmonte no son muy bonitas y para mejorarlo han puesto un generador de electricidad delante del primer molino. Las aspas tampoco están cuidadas.

Lo mejor de todo es que el molino del fondo está abierto. Es una pequeña tienda y puede visitarse dejando la voluntad.

Cómo llegar a los molinos de viento

La ruta de los molinos es bastante sencilla. A través de la autovía CM-42 puedes moverte por todas las localidades antes mencionadas. Sería interesante que te hagas un esquema con los molinos que quieres visitar y el tiempo del que dispones, ya que no todos están cerca.

Por ejemplo, entre Consuegra, Alcázar de San Juan y Campo de Criptana hay unos 20 minutos en coche y el acceso a los molinos es muy sencillo. Para el resto, es necesario acceder a carreteras nacionales, atravesar o rodear el pueblo y a veces entrar en caminos de tierra bastante decentes.

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