Volar con American Airlines: una decepción

La Navidad de 2016 la pasé en Argentina. Tardé mucho en comprar el billete así que por razones económicas el viaje lo realicé con American Airlines, con escala en suelo estadounidense, en Dallas en la ida y en Nueva York en la vuelta.

He de reconocer que me costó comprar el viaje con ellos porque las referencias en Internet sobre la compañía no son demasiado buenas. Hablan de falta de atención, dejadez, plantilla vieja y con pocas ganas…

No te guíes por el precio

Sin embargo la oferta era tan buena que pensé: “no podrá ser peor que Iberia hace unos años”. Me ilusioné cuando supe que volaríamos con el nuevo 787 Dreamliner y no me importó demasiado que American Airlines fuese incapaz de sentarnos juntos a mi mujer, mi hija de dos años y a mi en el vuelo a Dallas. Estuvimos separados por el pasillo. Y tampoco quise dar importancia a que no tengan acceso prioritario para familias con niños.

Durante la facturación en Madrid nos hicieron una especie de entrevista, con preguntas como “¿de dónde sois?”, “¿cómo habéis venido al aeropuerto?”, “¿cuánto os ha costado el taxi?”. Supongo que es por seguridad para los vuelos que viajan a Estados Unidos.

Según se desvanecían los nervios e ilusión inicial por el viaje, American Airlines no hizo nada para que olvidase mi cansancio sino todo lo contrario. Así que una vez finalizado el viaje, sólo puedo calificar la experiencia como decepcionante.

Sin entretenimiento a bordo en American Airlines
Pantalla que nos encontramos en el vuelo de Nueva York a Madrid

No puedo hacer el chek-in

Comencemos por el principio. El día de partida se acerca y en la web de American Airlines puedo comprar asientos de mejor categoría, algo que desestimé. Si quisiese pagar más no habría volado con ellos. De vez en cuando liberaban algún asiento en solitario.

Llegó el día antes del vuelo e inicié mi check-in. No pude completarlo, porque al parecer al volar con niños no se puede hacer online y tampoco conseguí unos buenos asientos. La mayoría aparecían ya ocupados, a pesar de que inicié el proceso sólo unos segundos después de abrirse la opción del check-in. Así que tuve que escoger los únicos que me ofrecía juntos.

Para el vuelo a Dallas, en el Dreamliner, separados por el pasillo y para el vuelo a Buenos Aires, en un Boeing 777-200, en la fila del centro, escoltados por dos japoneses en cada lado. Es decir, embutidos en el centro del avión y teniendo que molestar para salir.

Mi opinión sobre American Airlines

Asientos vacíos y aviones viejos

La escala en Dallas fue tranquila. Se me hicieron eternas las casi 11 horas de vuelo, pero el avión era nuevo, teníamos entretenimiento y el servicio de comidas fue notable. Algo que me sorprendió fue la excelente atención de la tripulación en todos los vuelos.

Tras el aterrizaje tuvimos que soportar hora y media de espera para poder pasar el control de pasaportes. Es, sin duda, lo peor de viajar a Estados Unidos. Casi a medianoche, ya madrugada en España, embarcamos hacia Buenos Aires y nos encontramos un avión viejo, con un servicio muy deficiente de entretenimiento: pantallas pequeñas, imagen borrosa… Y lo mejor de todo, asientos vacíos.

Así que, con asientos vacíos en el avión, nos habían obligado a escoger los tres del medio de una fila con cinco asientos. Por suerte, a la japonesa de la derecha no le funcionaba la pantalla y se cambió de asiento.

No sé de dónde salió este Boeing 777-200, pero los carteles de los baños y emergencias estaban escritos en chino y el proyector que enfoca en la pared el mapa con la ruta del vuelo no hacía más que temblar.

Una vez más la tripulación fue lo mejor del vuelo. Nos trataron de maravilla, incluso nos dieron un desayuno de más.

Para los vuelos de vuelta yo ya estaba preparado para cualquier cosa. Una vez más no puedo hacer el check-in y seleccioné asientos, esta vez sí, juntos en ambos vuelos. Tuvimos la mala suerte de salir el mismo día del tiroteo en el aeropuerto de Miami, así que el aeropuerto de Ezeiza se convirtió en un caos. Había una cola enorme para hacer el check-in en las máquinas y otra para facturar. Pero en esas dos colas, estábamos los pasajeros de tres vuelos a Miami, uno a Dallas y otro a Nueva York.

¿Por qué me congelas?

Fue desesperante. Llegamos tres horas antes del vuelo y sólo pudimos facturar veinte minutos antes del embarque y porque nos colaron. Pero como Argentina trata bien a las familias, pudimos pasar los dos controles previos al embarque en unos minutos.

Una vez más no tuvimos acceso preferente para familias y tuvimos que esperar a la llamada para el Grupo 3. El avión, Boeing 777-200 totalmente renovado nos permitió dormir (poco) y resfriarnos (mucho). Jamás había pasado tanto frío en un avión.

En Nueva York nos esperaban 11 horas de escala. Llegamos con antelación y nos tomamos con tranquilidad el paso por el control de pasaportes. Después de una hora de espera una mujer a la que amaré por siempre nos permitió adelantar a todos porque íbamos con una niña pequeña.

Nevada en un avión de American Airlines en JFK
Imagen del exterior del aeropuerto JFK de Nueva York

Tras pasear unas horas por una Nueva York nevada, el embarque se retrasó debido a las complicaciones por el tiempo. La nevada fue mayor de lo esperado y tuvimos que esperar dos horas dentro del avión hasta que nos dieron permiso para despegar. A mí no me molesta esperar si es por seguridad. Jamás criticaré a una aerolínea por esto.

¿Y mi entretenimiento, American?

Teléfono histórico en American Airlines
Teléfono mega moderno

Pero no puedo entender que en un vuelo transatlántico, una compañía como American Airlines sea incapaz de proporcionar un avión con entretenimiento a bordo. Supuestamente teníamos que volar en un Boeing 757-200, pero finalmente lo hicimos en un 767.

La primera vez que volé a Argentina lo hice en un avión igual, y eso fue en el año 2004. Sin entretenimiento, con una pantalla pequeña para todos los pasajeros y hasta con un teléfono satelital con una ranura para introducir la tarjeta de crédito.

Cuando vi el avión no me lo podía creer. La tripulación nos trató nuevamente genial, pero eran mujeres muy mayores. Sólo pensaba que en caso de ocurrir algo, no podrían ayudarnos.

Por suerte, el cansacio nos hizo dormir y a pesar de que viví más turbulencias que nunca, llegamos a Madrid sanos y salvo.

Mi experiencia con American Airlines fue decepcionante y, en mi opinión, creo que no se puede justificar en el precio. En los vuelos hacia Estados Unidos tuvimos aviones con mucho mejores servicios que en los vuelos desde Estados Unidos.

Mi sincera opinión es que se trata de una compañía cuyos beneficios llegan de usuarios con un perfil muy diferente al mío. A mí me gusta volar y quiero disfrutarlo. Volar es una experiencia increíble y hay cientos de empresas que lo consiguen sin que, aparentemente, les suponga mucho esfuerzo.

American Airlines dice en su mensaje de bienvenida “sabemos que hay muchas opciones, así que gracias por elegirnos”. Yo digo, hay muchas y mejores opciones. La próxima vez, el precio no me hará elegiros.

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