Varsovia, la capital construida dos veces

Varsovia fue reconstruída después de que los nazis la destruyesen casi por completo antes de abandonarla ante el avance de los soviéticos hacia Polonia.

Fue el castigo de los nazis a los polacos por una rebelión civil que quiso hacerse con el poder de la capital antes de la llegada de los soldados de la URSS. Esta rebelión es muy cuestionada por algunos varsovianos, quienes creen que no era necesaria ante la proximidad del fin de la ocupación.

Los polacos que lucharon en esta rebelión no estaban realmente preparados ni tampoco disponían del armamento necesario.

Se ocultaban en las alcantarillas y recibían el apoyo de los aliados, quienes les enviaron alimentos y armas, aunque en demasiadas ocasiones estas provisiones acabaron en manos nazis.

Destrucción y reconstrucción de Varsovia

Plaza del Mercado de Varsovia
Plaza del Mercado de Varsovia

Tras 63 días el alzamiento quedó neutralizado. En aquél momento las tropas soviéticas se encontraban frente a Varsovia, sólo les quedaba cruzar el río Vístula y, sin embargo, por orden de Stalin, esperaron a que la rebelión fracasase para entrar en la ciudad, ya destruída.

En el año 2013 se celebró el 60 aniversario de la reconstrucción, impulsada por los pocos varsovianos que quedaron en la ciudad podrían haberla abandonado, pero los soviéticos, tras un amplio debate, aprobaron un plan de reconstrucción de la ciudad vieja tal y como estaba antes de la ocupación nazi.

La reconstrucción implicó el levantamiento de todos los edificios destruídos, algunos, debido a la austeridad, sin los detalles neoclásicos. Se emplearon en muchas ocasiones los mismos escombros del antiguo edificio.

Con los antiguos planos, dibujos de estudiantes de arquitectura y, sobre todo, pinturas realistas de Bernardo Belloto, los polacos pudieron reconstruir la Stare Miasto fielmente.

De esta forma, actualmente podemos pasear por una Varsovia reciente, patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pero que refleja en realidad la antigua ciudad de Varsovia.

Actualmente algunos de los antiguos propietarios de los edificios destruídos por los nazis están reclamando la propiedad de los nuevos edificios reconstruídos, ya que estos quedaron en propiedad del estado comunista que durante 40 años gobernó en Polonia tras la salida de los nazis.

Este complicado entramado judicial lo están ganando los reclamantes e implica a antiguos propietarios, actuales propietarios y al Estado polaco.

 

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