Un día es suficiente para visitar Bratislava

Visitar Bratislava se convierte en una obligación cuando viajas a Budapest o Viena. Las tres capitales están tan cerca la una de la otra que sería un pecado no aprovechar para visitarlas. Para Bratislava no te hace falta mucho tiempo, con un día es bastante, incluso te sobrarán horas.

Lo cierto es que la capital de Eslovaquia es muy pequeña, apenas supera los 400.000 habitantes en un país con una población de casi 7 millones de personas. Pero es bonita. Antes de visitarla habíamos leído de todo y en general las opiniones no eran demasiado buenas.

Creo que influye mucho el momento del año en el que se visita. Nosotros fuimos en agosto, con mucho calor. Si se visita en febrero, con lluvia y niebla, seguramente no será la misma experiencia.

Pero bueno, vamos al tema. A Bratislava se puede llegar cómodamente en tren desde cualquiera de las capitales antes mencionadas. Los billetes no son caros y puedes comprarlos online.

Una vez llegues a Bratislava Hlavna stanica, la estación de tren, puedes optar por tomar un autobús, un tranvía o ir caminando hasta el centro. Son unos 20 minutos a pie en línea recta y el camino es seguro.

Es una ciudad muy tranquila, con calles adoquinadas y edificios modernos. La parte antigua es lo más importante de la ciudad. A esta zona no se puede acceder en transporte. Todo el centro es peatonal, pero es pequeño, así que aunque vayas cargado, si te alojas en el centro no tendrás que caminar mucho.

Entrada principal del castillo de Bratislava
Entrada principal del castillo de Bratislava

Palacios y castillos

Como he dicho, Bratislava es pequeña. El centro está formado por unas cinco calles que componen una forma de trapecio. Encontraremos muchas iglesias y palacetes de estilo barroco. Toda la ciudad sigue un mismo estilo arquitectónico.

Destaca la puerta de San Miguel, un edificio blanco en la parte más alta del centro histórico. Si te fijas, en el suelo encontrarás grandes medallones con una corona grabada. Es el camino real. Es un buen juego seguirlas si viajas con niños.

Toda la ciudad destaca por ser muy limpia, a lo que debemos unir el color blanco o claro de las fachadas y los típicos tejados de color rojo, característicos de esta zona de Europa.

Sobre la ciudad, a unos 80 metros de altura, se mantiene en un estado perfecto el castillo de Bratislava, que en su momento fue un fuerte militar. Se puede subir caminando por la colina. Hay un tranquilo paseo ajardinado, con bancos y juegos para niños.

El castillo no destaca por su diseño, pero sí por su envergadura. Además, desde el muro posterior podemos ver más allá de la ciudad, una gran llanura verde tras cruzar el Danubio. Lo cierto es que impresiona el color de la naturaleza.

Limitando con el río, encontramos la mayor parte de edificios importantes de la ciudad, como el ayuntamiento, el teatro o el Palacio Grassalkovich, donde reside el presidente eslovaco. En esta parte del centro hay un paseo, rodeado de árboles y una amplia zona con restaurantes.

Visitar Bratislava en un día
El centro de Bratislava

A la orilla del Danubio

Un poco más allá, encontramos el Danubio, con una decena de cruceros atracados, esperando a sus invitados. En la otra parte del río se ve algún bañista y playas artificiales con zonas para jugar a voley.

Para comer o cenar, no tendrás problema. Hay centenares de opciones. Todo el centro está repleto de restaurantes.

Lo bueno de visitar Bratislava, es que si vienes desde Viena o Budapest, te permite relajarte. Vienes de ciudades muy grandes, con muchas cosas por ver, pero aquí puedes visitar Bratislava en unas horas. Puedes pasear tranquilamente, parar, hacer fotos, mirar desde otra perspectiva, tomar algo…

Si hace calor, o no, te recomiendo una heladería antes de subir al castillo. Se llama Mint y está en la calle Klariská. Tienen helados naturales hechos con fruta y chocholate. Buenísimos.

 

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *