Un día de nieve en Nueva York

Un día de nieve en Nueva York

La nieve en Nueva York es una maravilla

No importa el momento del año, si llueve, si hace calor o si nieva. Nueva York es espectacular siempre. La he visitado tres veces y las tres me ha impresionado.

Pero con nieve, todo es diferente. La ciudad parece mágica mientras caen los copos. La luz de los rascacielos, junto con el atardecer, dan un color de película a Nueva York.

Esa magia se pierde cuando la nieve toca el suelo. Porque Nueva York es una mientras nieva y otra cuando la nieve se acumula en la calle, en los laterales. Pero con el paso de los días, comienza a derretirse y lo que antes era cemento blanco, ahora es un enorme charco lleno de polución.

Un paseo bajo la nieve en Nueva York

7 de enero de 2017: nevada en Nueva York
Times Square, tráfico, peatones y nieve

Según se acercaba la fecha, las previsiones apuntaban a días muy fríos en Nueva York. Una semana antes ya indicaban nieve y temperaturas bajo cero. Los meteorólogos no fallaron y aterrizamos en la ciudad de los rascacielos, a las 7 de la mañana, con una débil nevada y mucho frío.

Después, montamos en el AirTrain hacia al centro de la ciudad. Paramos en la estación de metro de Rockefeller Center, porque nuestra intención era hacernos una foto con el árbol iluminado que tantas veces hemos visto por la televisión.

Os aseguro que cuando salí de la estación de metro me cambió la cara. Fue impresionante. Estuve en Nueva York en 2014 pero no tiene nada que ver ver la ciudad con nieve. Coincidió que era sábado y había poca gente. Las calles eran todas para nosotros. Paseamos por la Quinta, Times Square y Broadway, sin agobios, aunque con frío y nieve.

Me encantó pasear bajo la nieve, mirar hacia arriba y verla caer con los rascacielos de fondo. La mayoría de turistas estaban fascinados. Vimos una larga cola de gente esperando a comprar entradas para los musicales y muchas personas en las tiendas, huyendo del frío. Fue nuestra salvación cada vez que quisimos descansar de la nieve.

Si algún tenéis una necesidad y estáis en medio de Nueva York, id a la tienda de M&M, en el último piso hay baños gratuitos que casi nadie conoce.

Patinadores en Rockefeller Centre
La plaza del Rockefeller Centre, con sus patinadores

Después fuimos a Rockefeller Center. Aquí la nieve ya era alta, más de cinco centrímetros. Digo alta pero, quizá para quienes vivan con nieve les parezca nada. Vimos el árbol, nos hicimos fotos y comimos en la planta baja del edificio, donde hay tiendas y restaurantes.

Cuando hay nieve en Nueva York, hace mucho frío. Y cuando digo mucho, me refiero a que la máxima no supera los tres grados. Quizá a vosotros os parezca normal, pero en mi vida habré estado expuesto a esas temperaturas en contadas ocasiones.

Es imprescindible abrigarse y llevar tapada la cabeza y las manos. Vimos mucha gente con orejeras, que no me hubiesen venido nada mal. Y tampoco habría dicho que no a cualquier cosa que me tapase la nariz.

Nieve en Nueva York y frío

Un día de nieve en Nueva York 1
Nieve y agua acumulada en los laterales de las calles

Los neoyorquinos parecen estar totalmente acostumbrados a este frío polar, ya que muchos caminaban con una simple americana. Supongo que también influirá el hecho de moverse de casa al metro y del metro a la oficina. Dentro de los locales hace mucho calor y toca quitarse capas: bufanda, gorro, chaqueta, suéter…

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Hay zonas de Nueva York que se convierten en un asco. En los cruces más transitados es difícil no mojarse, así que asegúrate de llevar un buen calzado. El carril bici era totalmente intransitable y ojito con la nieve que se derrite en los tejados y ventanas.

Aunque las máquinas despejan las carreteras y las aceras, los cruces no suelen estar limpios. A veces hay que volver atrás, para cruzar por el anterior paso de peatones. Nos pasó tratando de llegar al Madison Square Garden para ver a los Knicks, en un cruce lleno de agua y pedazos de hielo. Mucho cuidado con el hielo. Estos días, es mejor caminar sin prisa y pisar bien, para no arriesgarse a una caída.

Si además llueve, el combo es la leche. Nosotros, por suerte, lo cuadramos para que el día de lluvia nos pillase de compras, así que apenas nos afectó. A pesar de estos inconvenientes, la recompensa es poder pasear por un Central Park totalmente blanco, donde los niños juegan con los trineos y el resto de visitantes buscan la instantánea perfecta.

Supongo que para quien vive la nieve en Nueva York, días así son un engorro, porque le impiden hacer su vida normal, pero para quienes llegamos de fuera, Nueva York con nieve es todavía más especial. No importa el frío, porque es una ciudad increíble con miles de actividades de las que disfrutar.

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