Un día de nieve en Nueva York

Mi segunda visita a Nueva York duró unas cinco horas. Fue en una escala en el aeropuerto JFK durante un vuelo de Buenos Aires a Madrid con American Airlines.

Reconozco que pagué un poquito más por hacer la escala aquí y no en Dallas. Y la verdad es que no me arrepiento porque fue increíble.

Según se acercaba la fecha, las previsiones apuntaban a días muy fríos en Nueva York. Una semana antes ya indicaban nieve y temperaturas bajo cero. Los meteorólogos no fallaron y aterrizamos en la ciudad de los rascacielos, a las 7 de la mañana, con una débil nevada y mucho frío.

Yo, que vivo en Valencia, sólo he visto nevar una vez y fue hace unos quince años en Granada.

Con toda la tranquilidad del mundo bajamos del avión, superamos la espera en el control de pasaportes y nos fuimos directos al baño para abrigarnos. Después montamos en el AirTrain hacia al centro de la ciudad. Paramos en la estación de metro de Rockefeller Center, porque nuestra intención era hacernos una foto con el árbol iluminado que tantas veces hemos visto por la televisión.

7 de enero de 2017: nevada en Nueva York
Times Square, tráfico, peatones y nieve

El paseo bajo la nieve

Os aseguro que cuando salí de la estación de metro me cambió la cara. Fue impresionante. Estuve en Nueva York en 2014 pero no tiene nada que ver ver la ciudad con nieve. Coincidió que era sábado y había poca gente. Las calles eran todas para nosotros. Paseamos por la Quinta, Times Square y Broadway, sin agobios, aunque con frío y nieve.

Me encantó pasear bajo la nieve, mirar hacia arriba y verla caer con los rascacielos de fondo. La mayoría de turistas estaban fascinados. Vimos una larga cola de gente esperando a comprar entradas para los musicales y muchas personas en las tiendas, huyendo del frío. Fue nuestra salvación cada vez que quisimos descansar de la nieve.

Si algún tenéis una necesidad y estáis en medio de Nueva York, id a la tienda de M&M, en el último piso hay baños gratuitos que casi nadie conoce.

Patinadores en Rockefeller Centre
La plaza del Rockefeller Centre, con sus patinadores

Después fuimos a Rockefeller Center. Aquí la nieve ya era alta, más de cinco centrímetros. Digo alta pero quizá para quienes vivan con nieve les parezca nada. Vimos el árbol, nos hicimos fotos y comimos en la planta baja del edificio, donde hay tiendas y restaurantes.

De aquí ya nos marchamos. La nevada cada vez era más fuerte y no queríamos tener ningún imprevisto de camino al aeropuerto. Me marché de allí muy contento. La nieve en Nueva York contagia alegría.

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