Ruta en coche por Croacia: Hvar, Zadar y Plitvice

El viaje a Drvenik, por la misma carretera en la que un día antes nos tiramos cuatro horas para hacer 120 km, fue rápido. Esta vez las fronteras funcionaron ágiles y había menos tráfico. La ruta en coche por Croacia volvía a terrenos de Dalmacia.

Llegamos a nuestro puerto de salida con más de una hora de antelación sobre el horario que habíamo programado. Drvenik es un pequeño pueblo construído en un golfo rodeado de bosques y bañado por aguas cristalinas.

Había una larga cola de coches, camiones y autobuses esperando el próximo ferri. No pudimos entrar en el primero, pero como no teníamos prisa decidimos bañarnos en una encantadora playa desde la que podíamos ver llegar el siguiente ferri. Media hora después salimos del barco ya en la isla de Hvar.

Esta zona es una de las grandes productoras de lavanda, así que por todas partes hay venta de productos relacionados, como miel o ambientadores. En primavera la isla se vuelve morada. Lamentablemente en verano no queda nada en flor.

Las maravillosas islas de Croacia
Vista del mar desde una de las Pakleni en Hvar

Un paraíso llamado Hvar

Hvar fue una de las más gratas sorpresas que jamás me he llevado en unas vacaciones. Croacia entera es increíble, pero sin duda, su mayor valor es esta isla. Aquí el tiempo adquiere otra dimensión, el mar es hipnotizante y la belleza de sus playas es difícilmente descriptible. Si quieres saber más sobre la isla de Hvar y las Pakleni, lee este post.

Como ya te habrás dado cuenta, nuestro ritmo de movimiento en Croacia fue elevado. La ruta en coche por Croacia puede ser agobiante si quieres llegar a todo. Recomiendo tenerlo bien planificado. Fuimos de un lado a otro, tratando de conocerlo todo. Esto tiene sus inconvenientes pero te aseguro que no hace falta pasar más de un día en cada lugar, a no ser que lo que quieras sea relax absoluto.

A nosotros, en vacaciones, nos gusta tener unos días para conocer un sitio nuevo y otros de descanso. Nuestros días de descanso, en esta ocasión, fueron en Hvar. Fue el único lugar donde pasamos más de una noche y de haberlo sabido, lo habríamos alargado. De verdad, si todavía no has hecho clic en el enlace al post sobre esta isla, házlo ya, no sabes lo que te estás perdiendo.

En Hvar comimos de maravilla y disfrutamos de unas playas excelentes, de primer nivel mundial. Nos fuimos de allí sabiendo que teníamos que volver. Madrugamos para llegar pronto al puerto de Stari Grad, donde tomamos el ferri a Split. El trayecto en el barco es el más largo de todos: una hora y media.

Split nos recibió y nos vio partir de inmediato camino al norte del país. Nuestro destino final fue Zadar, pero antes quisimos pasar por varias localizaciones destacadas de Croacia.

Juego de luces al caer la noche en Zadar
La lámpara solar

Rumbo al norte

Seguramente, si buscas información sobre Croacia, verás que se habla mucho de Trogir. Es un pueblo muy bonito, a unos 40 km de Split, pero infestada de turistas, sin aparcamiento gratuito y una carretera con un tráfico horrible.

En Trogir, aparcamos, caminamos como pudimos, dimos una vuelta al pueblo y nos volvimos al coche. Se puede ver poco, porque todos los restaurantes tiene terrazas con toldos, así que o subes a la altura de los toldos o no verás las fachadas de piedra.

De allí salimos muy decepcionados y con hambre. El próximo destino fue Primosten, un pequeño pueblecito que encontré en Internet por casualidad. Me llamó la atención que está construido sobre un peñón saliente en el mar. Fue todo todo un acierto y una parada que añadir a la ruta en coche por Croacia.

[su_quote cite=”Zadar y, en general, todo el país, dan para pasar unas vacaciones muy largas. Croacia enamora porque da tranquilidad y no hay agobios.”][/su_quote][bibblio style=”bib–font-arial bib–size-18 bib–hover bib–title-only bib–white-label bib–recency-show bib–box-3 bib–default” query_string_params=”e30=” recommendation_type=”optimised”]

Primosten es tranquilo, limpio, bonito y tiene unas playas… Esta parte de Croacia forma parte de la región de Sibenik, una de las más turísticas. Nos costó aparcar, porque en este país parece imposible hacerlo sin pagar. Fue una pena no tener más tiempo porque nos encantó. Puedes leer aquí más sobre Primosten.

De allí salimos hacia Zadar y llegamos a falta de una hora para el anochecer. Zadar es una de las poblaciones turísticas más conocidas del país. Ryanair ya tiene algunas rutas desde aquí a ciudades españolas. Esta ciudad es más grande que las anteriores. Tiene un centro histórico pequeño y muy bien cuidado. Nosotros nos hospedamos en un apartamento desde el que sólo teníamos que cruzar un puente para llegar al centro.

En Zadar hay muchas actividades que hacer. Hay excursiones náuticas, una gran zona de hostelería y se puede llegar en ferri a las islas de Kornati, Otok y Ugljan. Es un buen sitio para desconectar, ya que está tan masificado como otros lugares. Como nota curiosa, tiene el único órgano de mar que existe en Europa y uno de los mejores atardeceres del mundo.

Decenas de personas se reúnen en el borde del muelle para ver marcharse el sol, algunos saltan al agua y otros sólo hacen fotos. Mientras el sol baja, una lámpara solar construída en el sol va tomando color, sus luces se encienden según va llegando la noche y los niños se divierten.

Nosotros sólo pasamos una noche en Zadar, pero creo que da para algún más. Sobre todo si se visitan las islas. Como puedes ya ir apreciando, Croacia da para muchos días más.

Al día siguiente nos marchamos temprano hacia el interior de Croacia, hacia los lagos de Plitvice, un espectacular parque nacional lleno de naturaleza y al que nos costó llegar más de lo esperado tras un camino serpenteante entre pequeños pueblos y montañas.

Agua cristalina y naturaleza en Plitvice
Una de las muchas cascadas del parque Plitvice

No sé si el GPS se mareó pero el camino se hizo eterno, aunque es bonito. En Plitvice coincidimos con mucha gente. Tuvimos que hacer algo de cola para comprar las entradas. Dentro puedes elegir entre varios caminos, unos más cortos y otros más largos. Nosotros escogimos el corto porque fuimos con niña.

El parque es increíble. Se podrían pasar horas ahí dentro y uno no se cansaría de asombrarse. Hay que tomárselo con calma. Es un sitio para admirar y relajarse.

Nos marchamos de Plitvice iniciada la tarde y, con pena nos despedimos de Croacia para poner rumbo a Venecia, nuestra primera escala antes de volver a casa y poner punto y final a la ruta en coche por Croacia. Ahí pasamos una noche que disfrutamos como niños.

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