Por qué correr es vivir

“Correr es aburrido”. Me lo dice mucha gente cuando hablo de las carreras que hago o de que entreno todas las semanas. Incluso me lo parecía a mi cuando estaba intentando engancharme.

Podría decir que llevo casi tres años corriendo regularmente. Pero me costó. He hecho deporte toda mi vida: fútbol, ciclismo, tenis, frontenis, pádel… Pero correr es algo que me aburría sobremanera. Tras terminar la universidad y acabar definitivamente con el fútbol de competición decidí que debía hacer algo para mantenerme en forma. Jugaba a fútbol una vez a la semana pero no era suficiente.

Así que lo intenté pero no lo conseguí. Salía un par de veces, la siguiente hacía frío, lo dejaba y ya no volvía a salir. Lo volví a intentar un par de veces pero todas acabaron igual.

Hasta que finalmente, animado por un amigo que también corría, conseguí hacerlo regularmente. Al principio 20 minutos, después cinco kilómetros, luego seis, después una carrera popular y ya estaba enganchado. Lo siguiente que quería era mejorar mi marca.

Pensaba que sería incapaz de hacer 10 km, luego 15 km y después de 21 km. Ahora acabo de anotarme para correr el Maratón de Valencia el próximo noviembre. Serán mis primeros 42 km, cuando lo máximo que he hecho son 22. Me da mucho respeto pero ahora si, ya puedo decir que me he enganchado.

Y lo he hecho porque ya no me aburro. Porque cada vez que salgo a correr noto como mi estado de ánimo cambia. Vivir me invita a correr y correr me hace sentir vivo. Somos así. Necesitamos movimiento y, en un mundo en el que permanecemos quietos casi todo el día, correr nos permite liberarnos.

Correr para conocer

Ahora me preguntan mucho si me aburro mientras corro durante horas. Y lo cierto es que no. Corro porque me diviero, porque soy competitivo, porque me mantiene en forma y me permite viajar en algunos casos.

Yo no corro por ganar ni voy muy rápido, pero lo que hecho es combinar entrenamientos entre semana con carreras amateur los fines de semana en diversos puntos de la geografía valenciana, lo que me permite recorrer municipios que no había visitado antes.

Los nervios previos a la carrera no se pierden nunca, aunque sólo se trata de dar una vuelta al barrio. Cada uno tiene su disciplina y forma de prepararse. Hay que madrugar, correr y después todavía queda todo el día por delante.

Es un estímulo ver que en cada carrera mejoras o, si empeoras, proponerte mejorar. Ahora, tras este tiempo corriendo, en noviembre pasaré la prueba más dura y, mientras tanto, ya me estoy iniciado en el triatlón.

Mi recomendación para aquellos que quieren pero no lo consiguen, es que salgan a correr sin presión. Que comiencen con unos minutos y más tarde ya pueden empezar con objetivos de kilómetros. Además, ni siquiera hace falta correr grandes distancias. Eso sí, creo que quien prueba las carreras ya no puede dejarlo.

 

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