Paseo con nieve en Nueva York

No importa el momento del año, si llueve, si hace calor o si nieva. Nueva York es espectacular siempre. La he visitado tres veces y las tres me ha impresionado.

La última, llegamos a Manhattan dos días después de que la “capital del mundo” sufriese su mayor temporal de nieve del invierno, así que estaba todo blanco.

Como sabéis, en Valencia no nos visita a menudo la nieve, así que verla en grandes cantidades, nos emociona sobremanera. En el camino del aeropuerto a la ciudad ya pudimos ver enormes tapices blancos, calles y tejados abarrotados de nieve.

Durante el temporal, por las calles no hay casi nadie. Lo pudimos comprobar en nuestra anterior visita, donde nos cayó un buen día de nieve. Pero en cuanto las nubes se marchan, los operarios se apresuran a amontonar la nieve a los lados de las calles y la vida vuelve a su rutina habitual.

Nieve y agua acumulada en los laterales de las calles

Cuando hay nieve en Nueva York, hace mucho frío. Y cuando digo mucho, me refiero a que la máxima no supera los tres grados. Quizá a vosotros os parezca normal, pero en mi vida habré estado expuesto a esas temperaturas en contadas ocasiones.

Es imprescindible abrigarse y llevar tapada la cabeza y las manos. Vimos mucha gente con orejeras, que no me hubiesen venido nada mal. Y tampoco habría dicho que no a cualquier cosa que me tapase la nariz.

Nieve en Nueva York y frío

Los neoyorquinos parecen estar totalmente acostumbrados a este frío polar, ya que muchos caminaban con una simple americana. Supongo que también influirá el hecho de moverse de casa al metro y del metro a la oficina. Dentro de los locales hace mucho calor y toca quitarse capas: bufanda, gorro, chaqueta, suéter…

La nieve en los laterales de las calles, el primer día hace ilusión. Las luces de Times Square reflejan en el blanco y crea una atmósfera realmente atractiva. Pero con el paso de los días, la nieve comienza a derretirse y lo que antes era cemento blanco, ahora es un enorme charco lleno de polución.

Alrededor del Flatiron, nevado

Hay zonas que se convierten en un caso. En los cruces más transitados es difícil no mojarse, así que asegúrate de llevar un buen calzado. El carril bici era totalmente intransitable y ojito con la nieve que se derrite en los tejados y ventanas.

Aunque las máquinas despejan las carreteras y las aceras, los cruces no suelen estar limpios. A veces hay que volver atrás, para cruzar por el anterior paso de peatones. Nos pasó tratando de llegar al Madison Square Garden para ver a los Knicks, en un cruce lleno de agua y pedazos de hielo. Mucho cuidado con el hielo. Estos días, es mejor caminar sin prisa y pisar bien, para no arriesgarse a una caída.

Si además llueve, el combo es la leche. Nosotros, por suerte, lo cuadramos para que el día de lluvia nos pillase de compras, así que apenas nos afectó. A pesar de estos inconvenientes, la recompensa es poder pasear por un Central Park totalmente blanco, donde los niños juegan con los trineos y el resto de visitantes buscan la instantánea perfecta.

Supongo que para quien vive la nieve en Nueva York, días así son un engorro, porque le impiden hacer su vida normal, pero para quienes llegamos de fuera, Nueva York con nieve es todavía más especial. No importa el frío, porque es una ciudad increíble con miles de actividades de las que disfrutar.

 

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