Lugares que visitar en Oporto imperdibles

De entre todos los lugares que visitar en Oporto será difícil que te quedes con uno sólo. Lo bueno de esta ciudad ribereña del río Duero es que no tiene un monumento o edificio emblemático que resalte sobre el resto.

En Oporto domina la decadencia. Como en toda Portugal, encontrarás edificios bellísimos por reformar, con fachadas muy sucias, pero tremendamente atractivos. Como ya debes saber, la parte antigua de la ciudad está protegida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La segunda ciudad en importancia del país luso alberga auténticas obras de arte antiguo portugués, desde la misma estación de tren, ubicada en el centro, hasta el faro das Flegueiras, en la playa atlántica. La piedra y el azulejo se llevan muy bien y harán que te enamores de Oporto.

Qué ver en Oporto

Iglesia y Torre de los Clérigos

Torre dos Clérigos de Oporto
Foto: António Amen en Wikimedia

La Torre dos Clérigos es uno de los símbolos de la ciudad. Sin duda, uno de los lugares que ver en Oporto imprescindibles.

La Hermandad de los Clérigos es quien gestiona el monumento desde 1748, cuando finalizó la construcción de la iglesia. La torre todavía tardó unos años más en levantarse. No fue hasta 1763 cuando se dio por finalizada con la colocación de la cruz en lo alto.

Todo el completo es de estilo barroco. Desde 1910 está incluido en el catálogo de Monumentos Nacionales de Portugal. La torre mide 75 metros de alto y tiene 240 escalones. Desde lo alto del campanario de la torre puede verse toda la ciudad. La escalera es estrecha, hay subir y bajar con precaución.

La torre de los Clérigos está en el centro de Porto, justo frente a la Universidad, en una zona con mucho movimiento nocturno, ya que es donde suelen quedar los estudiantes por las noches para cenar o tomar algo. El ayuntamiento está muy cerca y la estación de Sao Bento a dos pasos.

Es muy buen lugar para iniciar un recorrido sin mapa de la ciudad. Puedes escoger cualquiera de las calles que baja hacia la ribera y adentrarte en la ciudad antigua.

Tanto la iglesia como la torre pueden visitarse todos los días de 9 a 19 horas. También hay visita noctura a la torre y visita fuera de horario para grupos de más de 25 personas. La entrada a la iglesia es gratuito, pero no al resto del complejo. Las entradas pueden comprarse en la web de la Torre.

Estación de San Bento

Interior de la estación de San Bento en Oporto

La estación de Sao Bento es otra de las maravillas que ver en Oporto. Está en pleno centro de la ciudad, sin que ello suponga que la ciudad se parta en dos, ya que desde hace muchos años las vías están soterradas. Existe una segunda estación, que es la de Campanha, cerca del estadio Do Dragao, que hace de enlace y sirve para repartir trenes de corto o medio recorrido.

La fachada de la estación es de piedra y su diseño se asemeja a la arquitectura francesa. Sin embargo, este edificio inaugurado en 1916 alberga en su interior lo mejor de la visita. El atrio, la entrada a la estación, está forrada con 20.000 azulejos portugueses que representan algunos momentos históricos ocurridos en el norte de Portugal, pintados por Jorge Colaço. El mejor momento para verlos es por la tarde, cuando la luz del sol entra por los ventanales e ilumina toda la estancia.

Entre otras escenas, puede verse la batalla de Valdevez o a Egas Moniz, neurocirujano portugués, con sus hijos y el rey Alfonso VII de León y Castilla. Si tu tren se retrasa o te sobra tiempo, tienes aquí entretenimiento.

Aunque es una estación pequeña, ya que la mayor parte del peso ferroviario se lo lleva la estación de Campanha, da sensación de ser un edificio gigantesco. En el interior puede verse que no es para tanto. En los andenes, no hay paredes laterales, así que ve el interior de los edificios colindantes.

En la misma plaza de la estación está la Iglesia de los Congregados, que data del siglo XVII y presenta una fachada de piedra con mosaicos de azulejos azules.

Palacio de la Bolsa

Palacio de la Bolsa de Oporto

La fachada del edificio de la Bolsa no impresiona. Es un conjunto grande, de piedra, de diseño serio y ubicado en el centro histórico de Oporto, pero más que por su tamaño, no llama la atención.

Podría parecer que quienes diseñaron el palacio dejaron toda su imaginación para lo que se construiría dentro. Y es que aunque el exterior no es nada del otro mundo, el interior está catalogado como Monumento Nacional y es uno de los edificios más visitados de la ciudad.

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El palacio cuenta con diferentes salas, una biblioteca y una galería en la que se rinde homenaje a todos los antiguos presidentes de la institución.

Tras superar las escaleras de la entrada, veremos un gran patio que ha sido cubierto por cristal. Parece un palacio de cristal. Siguiendo la ruta de la visita por la escalera de mármol, llegaremos al segundo piso, donde veremos la sala Dorada, la del Tribunal, la sala Árabe y la sala de las Asambleas Generales. Cada una de estas salas está decorada en base a una influencia diferente. Por ejemplo, la árabe está inspirada en la Alhambra de Granada.

Puedes ver el palacio todos los días, pero el horario varía en función de la época del año.

Jardines del Palacio de Cristal

Jardines del palacio de cristal con vistas al Duero

Aunque el palacio ya no existe, puesto que fue levantado a propósito de la exposición internacional de Oporto en 1865, los jardines de estilo románico no sucumbieron y actualmente son uno de los lugares que visitar en Oporto más tranquilos de la ciudad.

Desde los jardines se puede ver el río Duero, el puente Don Luis I y parte de la ribera de Vilanova de Gaia. Los jardines están situados en el barrio de Massarelos, a unos 15 minutos caminando desde la Torre de los Clérigos.

La entrada es gratuita y mucha gente acude a merendar a contemplar las vistas o simplemente a relajarse. Podemos encontrar diferentes jardines temáticos, con plantas medicinales, aromáticas o sentimentales. También hay bosques y algunas construcciones como el Museo Romántico y el Solar del Vino de Oporto.

Plaza Liberdade y Avenida de los Aliados

Edificios de la avenida de los Aliados de Oporto

La plaza Liberdade y la avenida de los Aliados son el centro neurálgico de Oporto. Es un lugar de tránsito, más que de disfrute, aunque en ella podemos encontrar parte de la mejor arquitectura de la ciudad.

La plaza construida en el siglo XVII, en terrenos que para entonces estaban fuera de las murallas de la antigua ciudad. La construcción de la estación de Sao Bento catapultó esta zona como la de mayor poder económico de Oporto.

Ya en el siglo XX fue derruido el edificio Paços do Concelho, donde se concentraba la actividad administrativa de la ciudad, para dar lugar a la avenida de los Aliados. Y al final de esta fue construido el actual ayuntamiento de Oporto, un edificio soberbio y sencillo, de seis pisos de altura y una torre en el centro de 70 metros de altura.

Bajo este hay una gran escalinata, una plaza peatonal y una fuente. La avenida está construida en pendiente y, aunque tiene tránsito de vehículos, no suele haber en exceso. Es un lugar tranquilo.

Los edificios que custodian la avenida son muy bonitos, algunos de influencia francesa. Tienen la fachada de piedra, grandes ventanales y grandes puertas de madera. Por supuesto, todo el suelo está adoquinado con las típicas piedras portuguesas.

Algunos lugares que ver interesantes son la estatua ecuestre de Don Pedro IV, en el centro de la plaza Liberdade, el Banco de Portugal, el Palacio das Cordosas, que era un convento, el edificio de la empresa de seguros «A Nacional», coronado con una torre con reloj, y la escultura «Ardina» de Manuel Dias.

Paseo de la Ribera

Ribera del Duero en Oporto vista desde lo alto del puente Don Luis I

La ciudad de Oporto es donde el río Duero se encuentra con el mar. Es el último terreno civilizado antes de que el agua dulce se mezcle con la salada. Y hasta aquí el río llega lleno, con un gran caudal y una corriente fuerte. Algunos niños se bañan en verano. Corren, saltan y nadan rápido hacia la escalera para que se los lleve la corriente.

En el otro lado del río, en Vilanova de Gaia, Oporto se ve precioso. El passeo de la Ribera, las casas, la plaza y el puente de Don Luis I. Es una vista de postal, junto con los rabelos, las barcas de madera tradicionales que se utilizaban para llevar las barricas llenas de vino desde los viñedos hasta las bodegas, y a poder ser el con sol poniéndose al fondo, hacia el mar.

La Ribera del Duero es una de las mejores zonas para pasear con tranquilidad, disfrutar y degustar Oporto. En esta zona hay múltiples restaurantes, con todo tipo de precios y comida típica portuguesa.

Existen también diferentes empresas que ofrecen cruceros o paseos por el río. Suelen hacer el recorrido de los puentes y vuelven, en aproximadamente una hora.

Faro de las Felgueiras y playa do Carneiro

Faro de las Felgueiras de Oporto
Foto: Faro de las Felgueiras. Rutger Leistra en Unsplash

Al final de Porto, en el margen derecho del Duero, cuando el mar se abre y empiezan las playas, aparece el faro Felgueiras, también conocido como Farolim.

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Parece un faro cualquiera, sin demasiados adornos ni una arquitectura de ensueño. No es tampoco demasiado alto, es de piedra y tiene una puerta de color rojo. Lo especial de este faro están en lo que lo rodea, sobre todo cuando el mar está enfurecido y las olas golpean con fuerza sobre el espigón. Entonces, las olas saltan y caen sobre el faro, dejando imágenes impresionantes.

Hay que andar con precaución si lo visitas en uno de esos días, ya que las olas pueden mojarte o tirarte al suelo. Hasta aquí se puede llegar caminando o en bicicleta siguiendo el curso del río. También en tranvía o autobús, ya que hay parada para múltiples líneas al principio de la playa Carneiro, una de las más importantes de la zona.

La playa Carneiro es de arena, con algo de piedra. Tiene un largo paseo con restaurantes y cafeterías.

Casa da Música

Fachada de la Casa da Música de Oporto

La casa de la Música de Oporto es un impresionante edificio con un diseño vanguardista. La ciudad aprovechó el espacio donde se guardaban los tranvías para construir todo un icono arquitectónico en una de las zonas con más tráfico de la urbe.

La construcción de la Casa da Música se realizó dentro de la capitalidad europea de la Cultura de 2001. El arquitecto fue el holandés Rem Koolhaas.

Tiene dos auditorios grandes, aunque se construyeron otras salas más pequeñas que también puede ser utilizadas para conciertos u otro tipo de actividades. El diseño de las salas se pensó con la intención de poder flexibilizar el aforo, de forma que puede caber más o menos público en función del tamaño del escenario o de los aparatos necesarios.

Puede visitar, con guía en español, para grupos de más de 15 personas o en portugués o inglés para grupos pequeños. Durante la visita se accede detrás de los escenarios, conocerás las curiosas formas de las paredes para dotar de mejor acústica al centro y te perderás entre las decenas de escaleras. Hay diferentes pecios. También tiene un restaurante y una cafetería en lo alto del edificio.

Puente de Don Luis I

Vista del puente Don Luis I de Oporto al paso del tranvía

Para ver el puente de Don Luis I no hace falta que te planifiques. Lo verás, quieras o no, porque está al borde la ribera y necesitas cruzar por él para ir a las bodegas de vino.

Es un emblema para la ciudad, puesto que fue un avance muy importante para la ciudad. Está dividido en dos plantas. En la primera, a la altura de la ribera, circulan los vehículos y los peatones. En la de arriba, a 174 metros de altura, circula el tranvía y también los peatones.

Es un puente sencillo, que posee un gran arco de hierro, que es su característica principal y que le hace asemejar a la torre Eiffel. Es posible que le veas algún parecido y quizá tengo algo que ver que sus arquitecto fue el alemán Théophile Seyrig, quien fue socio del famoso Gustave Eiffel.

Bodegas de vino

El último de los lugares que visitar en Oporto imprescindibles es la zona de las bodegas de vino. Aunque en realidad no está en la ciudad de Porto, sino en Vilanova de Gaia, sólo hay que cruzar el puente para llegar a ellas.

Están justo enfrente de las casas de la ribera de Oporto, en un paseo bien arreglado o algún comercio. Las bodegas más conocidas o importantes son la de Cálem y Sandeman. Verás muchos anuncios de estas dos por toda la ciudad.

En las bodegas puedes comprar vino y probarlo. En casi todas ofertan catas de diferentes precios. La más típica es probar cuatro vinos diferentes, acompañadas de alguna tapa, que suele ser queso.

Cuántos días hacen falta para ver Oporto

Esta cuestión tiene una respuesta particular, ya que todo depende de la velocidad con la que cada uno visite un lugar. No es lo mismo llegar, hacer la foto y marcharse, que caminar sin prisa descubriendo la ciudad o incluso visitando museos.

No obstante, Oporto es una ciudad pequeña que puede verse en un par de días. Es evidente que será necesario que te organices y visites la ciudad por zonas. La zona de la ribera puede que te lleve más tiempo, ya que la colina lleva su tiempo y para cruzar al otro lado hay que moverse hasta el puente.

Por supuesto, no puedes marcharte de Oporto sin probar la francesinha. Si no sabes lo que es, sólo te adelanto que será mejor que no comas nada más en todo el día, porque estás a punto de llevarte a la boca una gran bomba de calorías.

Y si aún te quedan fuerzas, Oporto tiene más lugares que ver, sólo tienes que dejarte llevar entre sus calles empedradas, pasear por la ribera o tomar el tranvía sin destino fijado.

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