Lugares imprescindibles que visitar en Valencia

Valencia tiene muchos lugares que visitar y disfrutar, gracias a un casco histórico lleno de callejuelas y un pulmón verde como es el antiguo cauce del río Turia.

La tercera ciudad más grande de España está de moda y no deja de crecer. Se ha quitado de encima el estigma de la corrupción y se ha convertido en abanderada contra el cambio climático, con la construcción de centenares de kilómetros de carril bici y grandes peatonalizaciones.

Si a esto le sumamos que Valencia tiene una enorme playa, sol casi todos los días y una rica gastronomía, nos encontramos con una ciudad perfecta para disfrutar de unos días de tranquilidad y relax.

A pesar de ser la tercera capital de España, es una ciudad en la que es fácil moverse, ya que las distancias no son grandes y cuenta con un buen sistema de transportes con metro, tranvía y autobús.

En realidad, casi todo lo importante está en el centro y puedes verlo en un día.

Lugares imprescindibles que ver en Valencia

La Lonja de la Seda

Detalle del techo y columna de la Lonja de Valencia
Foto: Rafa Esteve en Wikiimedia

La Lonja, como la llaman los valencianos, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1996. Es una pieza exquisita desde el punto de vista arquitectónico.

En sus orígenes, se utilizaba para las transacciones comerciales de seda, que tuvo auge en Valencia entre los siglos XIII y XVI. Actualmente es la sede de los premios Jaume I, que podrían valorarse como los premios Nobel españoles y reúne a los mejores científicos cada año.

Lo más impresionante de este edificio que, por fuera, parece un palacio, es el Salón Columnario. Se trata de una gran estancia con bóvedas y 24 columnas de 17 metros de altura. La imagen es impresionante.

El edificio lo completan la torre donde antiguamente estaban los calabozos la Sala del Consulado del Mar, el Patio de los Naranjos y el Consulado del Mar.

La Lonja está ubicada en pleno centro de Valencia, justo frente al Mercado Central y a pocos metros de la plaza del Ayuntamiento. Es una calle parcialmente peatonal y llena de restaurantes y alojamientos.

Muy cerca está la plaza Redonda y el centro del casco histórico, con centenares de pequeñas calles con edificios antiguos. Es una auténtica delicia pasear por esta zona.

La entrada a la Lonja cuesta 2 euros y puede ser visitada delunes a sábados de 9h a 19h y los domingos de 9:30h a 15h.

El Mercado Central

Mercado Central de Valencia
Mercado Central de Valencia. Foto: Juan Gómez en Unsplash

El Mercado Central es otra de las maravillas de Valencia. Es habitual que aparezca en el listado de los mejores mercados de Europa y, afortunadamente, todavía mantiene el carácter tradicional.

En el Mercado Central se venden todo tipo de productos, de buena calidad y frescos en los 1200 puestos que lo componen. Abre todos los días de 7:30 a 15 horas, excepto los domingos.

También venden online, pero ¿quién querría prescindir de esta visita?

Es difícil entrar en el mercado y no fijarse en el techo modernista, las cúpulas, las columnas y las cristaleras. Será complicado decidir si es más bonito por dentro o por fuera, pero es una auténtica joya.

Sin duda es una visita imprescindible y de la que saldrás seguramente saldrás con hambre.

La iglesia de San Nicolás

Parte de los frescos de la iglesia San Nicolás de Valencia
Parte de los frescos de la iglesia. Foto: Rafa Esteve en Wikimedia

Si nos adentramos en el casco histórico de la ciudad, muy cerca del Palau de la Generalitat, en la calle Caballeros, está la iglesia de San Nicolás, denominada como la Capilla Sixtina valenciana por la importancia y calidad de los frescos que componen las cúpulas y paredes.

Lo curioso es que prácticamente nadie en la ciudad conocía estos frescos, hasta que en 2016 se llevó a cabo una gran reforma dirigida por Gianluigi Colalucci, el responsable de la restauración de la verdadera Capilla Sixtina.

El resultado fue inmejorable y miles de valencianos visitaron la iglesia gratuitamente durante meses. No es habitual encontrar tal cantidad y calidad de frescos en una iglesia que no es ni demasiado alta ni demasiado grande.

Actualmente, se puede visitar de martes a viernes de 10:30 a 19:30 h, los sábados de 10:00 h a 18:30 h y los domingos de 13:00 h a 20:00 h. La entrada cuesta 7 euros e incluye una audioguía en diferentes idiomas.

Las Torres de Serranos

Vista desde el interior de las Torres de Serrano. Foto: Jonny James en Unsplash

Desde la calle caballeros se llega a la calle Serranos, que lleva directamente a las Torres de Serranos.

Estas fueron, antiguamente, una de las puertas de entrada a la ciudad de Valencia y actualmente es una de las dos que quedan en pie (la otra es la de las Torres de Quart).

Cuando las puertas de la ciudad se cerraban, quien se quedaba fuera no podía entrar. De ahí salió la frase «a la luna de Valencia», porque tenían que dormir a la intemperie hasta que volviesen a abrir.

Era la puerta de entrada principal y, aunque se construyó como medida de contención y defensa ante posibles ataques, se utilizaba como lugar de recibimiento de reyes y otras autoridades.

Durante el siglo XIX, tras el derrumbe de las antiguas murallas de la ciudad, sufrieron innumerables retoques arquitectónicos, aunque posteriormente sufrió una gran rehabilitación para tratar de deshacer algunos de esos cambios.

Las Torres de Serranos están justo frente al antiguo cauce del río Turia y del puente del mismo nombre, peatonal desde hace unos años. Todavía se conserva parte del foso que se utilizaba como defensa.

En el año 2000 se realizó la última rehabilitación de las torres. Todavía es posible ver algunos impactos en la fachada.

Se puede visitar todos los días por 2 euros. Los domingos es gratis. Es una gran experiencia no solo subir por sus antiguas escaleras, sino también fijarse en los detalles, en la enorme puerta que ahora permanece siempre abierta y o en la escotilla que se ve desde abajo y que se utilizaba para lanzar aceite hirviendo a los enemigos durante los asedios.

El Micalet

Vistas de Valencia desde el Miguelete

El Miguelete es la torre campanario que acompaña a la Catedral de Valencia. Fue durante muchos años el símbolo de la ciudad.

Tiene una altura de 63 metros y 207 escalones. Las escaleras son angostas y si hay mucha gente pueden llegar a agobiar, ya que se hace difícil continuar la subida. A pesar de ello es una gran experiencia y para los más pequeños puede ser una aventura.

Desde lo alto de El Micalet se ve una impresionante vista de la ciudad de Valencia de 360 grados. Las campanas, ubicadas en la parte más alta de la torre, continúan tocando cada hora.

Se puede visitar todos los días por 2 euros. También hay un ticket para hacer una visita completa de la Catedral por 8 euros. En esta iglesia reposa el que se supone es el Santo Cáliz, utilizado por Jesucristo en la última cena. Y también es posible ver el brazo incorrupto de San Vicente.

El Micalet y la Catedral se encuentran justo al lado del Palau de la Generalitat y entre las plazas de la Virgen y de la Reina, así como de los restos arqueológicos de la Almoina.

La Estación del Norte

En el otro lado de la plaza del Ayuntamiento está la estación de tren de Valencia, conocida como Estación del Norte.

Aunque por dentro no es más que una estación cualquiera, su fachada modernista muestra símbolos de la agricultura valenciana, como la naranja y las flores de azahar. Es una estampa curiosa ya que incluye también el escudo heráldico de Valencia.

La entrada a la estación cuenta con los elementos más importantes del edificio, donde se utilizó trencadís, un tipo de azulejo típico valenciano, madera, cristal y mármol.

El Mercado de Colón

 

El Mercado de Colón está un poco más alejado del casco histórico, pero sigue dentro de lo que se denomina centro de Valencia.

En la calle Jorge Juan, perpendicular a la calle Colón, aparece un impresionante edificio rojo que, según los entendidos, es una maravilla del modernismo valenciano del siglo XX. Está catalogado como Monumento Nacional.

Antiguamente se utilizó como un mercado de barrio, pero fue quedando abandonado. Fue tras una profunda rehabilitación en el año 2000, cuando recuperó su esplendor. Actualmente aloja cafeterías y locales de hostelería.

Lo más destacado son sus fachadas, donde podemos ver remates florales y nuevamente simbología del campo valenciano.

El Jardín del Turia

Si preguntas o escuchas a algún valenciano hablar del río, puede que te extrañe no encontrar ninguno en la ciudad. Verás un cauce, pero en él ahora solo hay jardines y zonas de esparcimiento.

En 1957 Valencia sufrió una gran riada tras días de intensa lluvia. Muchos barrios quedaron bajo el agua y aun es posible ver en algunos edificios rótulos que indican hasta donde llegó el nivel del agua.

Tras esta inundación, la ciudad trató de buscar soluciones y la mejor que encontró fue cambiar la ruta del río. Crearon un cauce artificial fuera de la ciudad y dedicaron el antiguo cauce a otros menesteres.

Suerte corrió Valencia con esta decisión porque, según los medios de la época, los ministros del dictador Franco querían construir una gran autopista en el cauce.

Lo que ahora hay en este antiguo cauce es uno de los jardines urbanos más grandes de Europa, con unos 10 kilómetros de extensión.

En el Jardín del Turia podemos encontrar el zoo de Valencia, campos de fútbol, pistas de atletismo, juegos infantiles, un campo de rugby, otro de beisbol, el parque Gulliver, cafeterías, un carril de 5 kilómetros para correr y la Ciudad de las Artes de las Ciencias.

Es un pulmón para la ciudad y sus habitantes lo utilizan diariamente para practicar deporte, descansar o desplazarse sin escuchar los ruidos de los motores de los vehículos.

El antiguo cauce tenía puentes antiguos como el San José, Serranos, Trinidad, el La Mar o de las Artes, que todavía continúan en pie, y se han construido otros nuevos muy conocidos como el de Las Flores o La Peineta.

La Ciudad de las Artes y las Ciencias

Museo Príncipe Felipe en el centro del jardín del Turia. Foto: Paul Povoroznuk en Unsplash

Al final del antiguo cauce del río, donde debía comenzar hace años la desembocadura hacía el Mar Mediterráneo, ahora está la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Se trata de un conjunto de cuatro edificios obra del arquitecto valenciano Santiago Calatrava. En este conjunto se gastó mucho dinero el ayuntamiento de Valencia para tratar de mejorar la imagen de la ciudad.

Está compuesto por L´Hemisféric, un cine 3D con pantalla cóncava en el que se suelen emitir películas o documentales de estilo científico.

El segundo edificio es el Museo Príncipe Felipe, un enorme edificio de cristal que incluye una serie de exposiciones científicas, muy indicado para niños, ya que pueden tocar y jugar.

El tercer edificio es el más impresionante y corresponde al Palau de les Arts Reina Sofía. Es el templo de la ópera valenciana, con tres salas y una sonoridad impresionante.

El último edificio es el Ágora, que es la sede del Caixaforum. Este edificio sufrió innumerables retrasos y no está terminado según el diseño original. Durante sus primeros años no tuvo un destino fijo y fue lugar para presentaciones, desfiles y el Open de tenis de la Comunitat Valenciana.

Todos estos edificios están rodeados de lagos artificiales y grandes jardines. Actualmente, este es uno de los barrios más cotizados de la ciudad.

La Albufera

Atardecer en la Albufera
Atardecer en la Albufera Foto: Marcela Escandell (Wikimedia)

La última opción, pero no por ello la de menor importancia es la Albufera de Valencia. Aunque está fuera de la ciudad, está dentro de su territorio y se puede llegar en transporte público.

Es un lugar protegido, de singularidad única y en peligro de desaparición por el cambio climático y las explotaciones agrícolas.

El Parque de la Albufera se puede visitar en barca desde el apeadero de El Saler. La zona está repleta de carrocerías y está al lado de la playa de El Saler, una zona que se ha conservado virgen y cuenta todavía con dunas naturales de arena.

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