La maravillosa Venecia

Venecia es una de las grandes ciudades del mundo. Una de esas que enamora, una de esas en la que se respira algo mágico en cada esquina. Es una ciudad que hay que visitar obligatoriamente.

No es sólo el simple hecho de que sea una ciudad construída sobre el mar, con cientos de canales y edificios cuyos balcones miran al Adriático. Venecia es hermosa, con una arquitectura fascinante, uniforme en toda la ciudad.

Es complicado pasear por Venecia sin querer fotografiarlo todo, ya sea ventanas, portones, escalinatas, puentes o las cenefas en lo alto de los edificios. Esta ciudad flotante está unida por cientos de puentes, algunos de ellos majestuosos, e imagino que vivir aquí debe ser complicado, pero visitarla es una delicia.

He visitado Venecia dos veces. La primera cuando tenía 17 años y recuerdo muy poco. La segunda fue en el verano de 2016 y la disfruté mucho. La cámara echaba humo.

Góndolas y al fondo la catedral de San Pablo

Y es que la ciudad de los canales es fotogénica. Sino que se lo digan a todos aquellos directores que decidieron grabar sus películas aquí. La luz, el reflejo del agua y las sombras creadas por los diminutos callejones, crean una atmósfera mágica.

Si añadimos el paseo en góndola y la enorme plaza de San Marcos, nos queda una ciudad creada en sueños y construida para deleitarse. Desgraciadamente, como seguro sabéis, los habitantes de Venecia llevan años protestando por el desmesurado turismo que sufren.

Aproximadamente reciben 40 millones de turistas por año y sólo el 25% duermen en ella, porque el resto son pasajeros de cruceros. Los venecianos reclaman que la ciudad sea devuelta a las 50 mil personas que viven en las islas principales y, parece, que el Gobierno local ya se ha puesto con ello. Todavía no saben muy bien cómo, pero a partir de 2018 la entrada a la plaza de San Marcos estará regulada.

Venecia y el turismo

Uno de los canales con un restaurante

Hemos de ser conscientes que cuando viajamos, cuando visitamos un lugar que no es el nuestro, no sólo estamos favoreciendo el crecimiento de su economía, sino que sólo estamos de paso. Vamos para ver, para conocer y quedar impresionados. Debemos cuidar de estos lugares porque, queramos o no, son ciudades icono, patrimonio de la Humanidad.

El turismo en Venecia no puede eliminarse, pero si puede ser controlado y que de esta forma Venecia pueda ser disfrutada de mejor forma. Es cierto que esta regulación podría llevar a un incremento de precios, pero es eso o perder la ciudad.

Venecia ya es cara, así que tampoco creo que afectase tanto. Lo más económico es marcharse a pernoctar en Mestre, la ciudad de enfrente y conectada con tren. No tienen nada que ver con su vecina, pero permite no dejarse el sueldo en un par de noches y llegar en 15 minutos a la estación de Santa Lucía, justo frente a la Iglesia de San Simeon Piccolo.

Este es un punto inmejorable para comenzar la visita a Venecia, perdiéndose entre callejones, sin necesidad de utilizar mapa para orientarse. La ciudad no es tan grande y todo está conectado.

Es inmejorable la sensación de poder visitar un lugar sin prisas, sin tener que controlar hacia dónde te diriges y acabar descubriendo rincones que no figuran en las guías ni en los mapas. Venecia es maravillosa, no importa cuándo.

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