Flores, salmorejo y recuerdos del pasado en Córdoba

La ciudad de Córdoba nos lleva al pasado y conquista por el paladar y sus callejuelas empedradas decoradas con flores.

La tercera ciudad más grande de Andalucía parece un pueblo encantador para quienes procedemos de ciudades más grandes. El centro de Córdoba, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994, es una auténtica obra de arte en la Mezquita es la parte principal del tapiz.

Bajo los encantos de la ahora también catedral, Córdoba se extiende con pequeñas calles empedradas y edificios de pocas alturas, en su mayoría rehabilitados hace poco tiempo y pintados de manera uniforme. Las grandes puertas de madera, las macetas en los balcones, las farolas y los tejados nos trasladan a una época en la que los árabes dominaban por estas zonas.

El centro neurálgico de esta ciudad es su Mezquita, un lugar inimaginable que yo me atrevería a calificar como uno de los mejores monumentos que he visitado en mi vida. Normalmente quedo más sorprendido por los monumentos naturales, pero la Mezquita de Córdoba deja sin palabras por sus líneas, las formas de la construcción y las luces que llegan desde fuera.

Dentro de la mezquita de Córdoba
Columnas, archos, luces y colores de la Mezquita

Yo cometí un error, que fue visitarla nada más llegar a Córdoba. Fue un error porque después todo, sin desmerecer, me supo a poco. Recomiendo visitar la Mezquita en último lugar y disponer de tiempo. No porque sea muy grande o haya mucho que ver, sino porque probablemente te enamore y no quieras salir de allí.

Con la cámara de fotos echando humo, no podía dejar de admirar las columnas, las puertas, los arcos, las piedras talladas y el color. No podía dejar de imaginar cómo eran quienes diseñaron semejante maravilla y en qué momento, con cuántas dificultades.

Me costó, me costó mucho salir de la Mezquita, pero tuvo que hacerlo para seguir maravillado por la arquitectura de esta tranquila ciudad y llegar hasta la Calleja de las flores, con la Mezquita al fondo.

Líneas formadas por las columnas de la Mezquita
Líneas perfectas en la Mezquita de Córdoba

Tortilla y salmorejo en Córdoba

La antigua capital del Califato de Córdoba hay que visitarla tanto de día como de noche, momento en el que sus luces se encienden para mostrarnos una ciudad antigua, con escasa iluminación. Volviendo junto a la Mezquita, lugar difícil de abandonar una vez conocido, frente a unas de sus esquinas encontramos la Casa Santos, un pequeño bar en el que sirven tapas de enormes tortillas de patatas, a las que acompañar con un vaso de vino o una cerveza en medio de la calle.

Más alejados del centro, atravesando el puente romano sobre el Guadalquivir, la Mezquita de Córdoba nos deja una estampa esplendorosa. Es una ciudad adaptada al peatón ya que no permite el tráfico por el centro y puede llegar a convertirse en una locura arribar a destino por primera vez con coche.

Sin embargo, las ciudades están para ser disfrutadas y no para recorrerlas sobre un coche. Y eso los cordobeses lo han aprendido rápido. Con uno de los centros históricos mejor conservados de España, más allá de la antigua muralla, encontramosel Alcázar de los Reyes y sus jardines, un lugar en el que relajarse y disfrutar de un maravilloso jardín con fuentes, junto con una fortificación que en su momento perteneció a los reyes de España.

Fuente de los Jardines del Alcázar
Jardines y Alcázar de Córdoba

Córdoba es pequeña. No se tarda demasiado en visitarla, pero hay que hacerlo. Hay que pasear por sus calles, hay que recorrer el centro histórico y perderse. Dejar el mapa a un lado y confiar en uno mismo. Podríamos incluiso salir del centro histórico y llegar al centro comercial, otra zona muy cuidada, con edificios modernos y dedicada directamente a las compras y el consumo.

Incluso en esto han acertado los cordobeses, al saber separar del centro histórico el histérico mundillo de las compras y las franquicias. No hay marcharse de Córdoba sin probar su salmorejo, da igual el lugar. Siéntate en un lugar tranquilo, con buenas vistas y disfruta.

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *