Bélgica, más allá de Bruselas

Bélgica es tan pequeño que podemos recorrer el país entero en apenas unos días. Y está tan bien comunicado por carretera y transporte público, que podemos aprovechar un sólo viaje para visitar varios lugares.

La capital, Bruselas, es intensa, pero se recorre rápido. No hay aglomeraciones, así que en nuestra visita es posible que nos sobre tiempo para conocer algo más allá de del centro europeo.

Brujas, Gante y Amberes quedan a menos de una hora en transporte público y son ciudades sorprendentes. A las dos primeras se puede llegar con el mismo tren, partiendo desde la Estación Central de Bruselas.

¿La más bonita de Bélgica?

Grote Markt de Brujas

La ciudad más lejana es Brujas. Suelen decir, seguro que alguien te lo ha dicho, que Brujas es la ciudad más bonita de Bélgica, pero a mí no me lo pareció. Es una ciudad bonita, monumental, histórica y muy bien conservada.

Desde la estación hasta el pueblo hay que caminar unos diez minutos. Es fácil, sólo hay que seguir a todo el mundo. Nos recibirán calles empedradas con poco tránsito, son las tranquilas afueras del centro histórico, con pequeñas casas y ventanas blancas.

Una vez llegados aquí, no hay pérdida. Nuevamente hay que seguir a la multitud para llegar a la Grote Markt o Plaza del Mercado y lugar más conocido de Brujas.

Nosotros fuimos en marzo y el día o acompañó, pero la plaza es muy bonita, con fachadas de diferentes colores y el campanario de Brujas frente a ellas. A su derecha está construído el Provincial Hof, antiguo lugar de toma de decisiones del Gobierno provincial de Flandes Occidental y ahora museo de la ciudad, cafetería con muy buenas vistas de la plaza y, muy importante, baños gratuitos.

Casas y canales de Brujas

El mejor plan para visitar Brujas es perderse, sin prisas. Decidir en cada esquina hacia dónde nos dirigirnos para descubrir apetitosas chocolaterías, queserías, plazas, pinturas, colores y puentes sobre los canales que atraviesan la ciudad.

La calle entre el Provincial Hof y el campanario, nos llevará a la plaza donde está el edificio del ayuntamiento, que data del siglo XIV y donde destacan sus ventajas de color rojo y los remates de dorados en el tejado.

Cuando te canses de descubrir Brujas, si crees que te queda tiempo, puedes tomar el mismo tren que te trajo y viajar hasta Gante, la capital de Flandes Oriental.

Como en Brujas, para llegar al centro hay que caminar un buen trozo o tomar el tranvía. Está todo señalizado. No hay pérdida. Pasaremos por edificios corrientes, avenidas, el río Lys, la universidad… Nosotros nos lo tomamos con calma y preferimos andar para conocer algo más de la ciudad.

Gante, impresionante

Lo últimos diez minutos antes de llegar al centro, los hicimos bordeando el río, junto a casas con muelle propio y otras casas flotantes cada cual más curiosa.

Entre Brujas y Gante, a mí me gustó mucho más la segunda. Me pareció más majestuosa, con similitudes a una de las ciudades que más ansiaba visitar en esos momentos: Ámsterdam.

Gante tiene una apasionante riqueza arquitectónica y gran variedad artística y gastronómica. Hay que destacar su importancia económica, ya que desde su canal los barcos pueden llegar al mar.

La torre de la catedral de gante con una exposición temporal delante

La entrada a Gante la hicimos por abajo, desde el río, pero según avanzamos no pudo gustarnos más. La imagen del río con la iglesia de San Miguel al fondo es impresionante. Los edificios de esta ciudad son de otro nivel y hacen brillar la ciudad. Si te aburres, en algún momento, para y mira los edificios.

Detrás de esta calle se encuentra la calle , uno de los lugares con más vida de la ciudad. Siguiendo el recorrido natural de la calle, atravesaremos grandes edificios y llegaremos a la catedral de San Bavón, donde fue coronado Carlos V.

Volviendo al canal, si cruzamos uno de los puentes por donde también pasa el tranvía, nos toparemos con el castillo medieval Gravensteen. Todavía conserva el foso, tiene un museo con piezas armamentísticas y ofrece vista panorámica de la ciudad, previo pago claro.

De Bélgica no puedes marcharte sin probar uno de sus gofres y qué mejor oportunidad que hacerlo en Gante, con semejante paisaje arquitectónico. Descansa y pide uno con chocolate y fruta antes de volver a la estación de tren. Por cierto, dime si encuentras algún hueco para dejar la bici.

Bicicletas aparcadas en la estación de tren de Gante

Amberes, la grande

Amberes es la segunda ciudad más importante de Bélgica. Podemos ir desde Bruselas, en tren, en apenas 40 minutos en dirección norte. Ojo con el nombre de la ciudad, en neerlandés es Antwerpen y será como lo veas en los trenes.

La estación de tren de Amberes es una de las más bonitas de Europa. En el año 2009, la revista Newsweek la consideró la cuarta más bella del mundo. Tiene cuatro niveles. Tanto su hall de entrada como la fachada son impresionantes, llenos de detalles, marmól y luz.

Vista de la catedral desde el paseo del río

Seguramente sabrás que la ciudad de Amberes es el mayor productor de diamantes del mundo. Su puerto es de los más importantes a nivel comercial.

El centro histórico está un poco alejado de la estación, como en las otras dos ciudades. Sin embargo, este paseo es más cómodo, ya que nos encontramos en pleno centro comercial. A la derecha de la estación está el Zoo de la ciudad, enfrente el barrio chino y a la izquierda nuestro destino.

Debemos seguir la calle comercial, llena de tiendas hasta adentrarnos en el barrio más antiguo, con edificios de menos altura y con más años. Amberes es una ciudad muy bonita en la que, como nos ocurrió, puede que te visite la niebla.

No puedes perderte la Grote Markt, donde se encuentra el Ayuntamiento de la ciudad. La Groenplaats, otra plaz llena de vida está justo tras la inmensa catedral, la más grande de Bélgica y cuya mejor vista podemos apreciarla desde la calle Suikerrui, perpendicular al paseo que acompaña al Río Escalda.

Castillo de Amberes

Todo el centro es peatonal, con calles empedradas y edificios de estilo gótico de Flandes. Hay diversidad para comer, aunque es probable que te llame la atención el gran número de restaurantes italianos. No suelen hablar español, pero si algo de italiano.

En el paseo del río está el castillo llamado Het Steen (la piedra), construído en la Edad Media para proteger a la ciudad de las incursiones vikingas.

Amberes es una ciudad muy grande, difícilmente visitable en un día. Tiene muchos parques y museos. Uno de los más destacados, el Museum aan de Stroom, está en la zona portuaria renovada, zona con nuevas oficinas, restaurantes, residencias y grúas abandonadas que ahora son decorativas.

Hay un edificio, en esta zona, que nosotros no vimos porque estaba en construcción que es impresionante. Se trata de la nueva sede portuaria, llamada Port House, obra de la arquitecta Zaha Hadid, ya fallecida.

Museum aan de Stroom
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